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MÁS ALLÁ DE LA RAZÓN HAY UN MUNDO DE COLORES – Patricio Guerrero Arias

«Más allá de la razón hay un mundo de colores,
pintado con la magia de la diversidad,
el corazón nos dice que, aun siendo diferentes,
a todos nos hermana la misma humanidad.»
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Más allá de la razón hay un mundo de colores,
más allá de la razón la vida ríe y canta,
más allá de la razón habita la esperanza,
más allá de la razón palpita un corazón.

 

Más allá de la razón descubrimos poesía,
la música del alma para enrumbar la vida
para que la ternura sea ese horizonte,
que nos permita andar con amor y alegría.

 

Más allá de la razón me encuentro con el otro
y puedo comprender que él habita en nosotros,
solo así hermanaremos dolores y utopías,
esperanzas y luchas por corazonar la vida.

 

No solo somos frías máquinas de razonar,
nuestro mayor poder, es que sabemos amar,
más allá de la razón, de la técnica y la ciencia,
somos estrellas de luz, con corazón y con conciencia.

 

Más allá de la razón hay un mundo de colores,
pintado con la magia de la diversidad,
el corazón nos dice que aun siendo diferentes,
a todos nos hermana la misma humanidad.

 

Más allá de la razón sé que mi identidad,
la puedo construir solo en la alteridad,
sintiendo con amor, que yo soy tú,
y tú eres yo, y que juntos los dos, unidos somos Dios.

 

Más allá de la razón, del episteme y la ciencia,
la humanidad tejió desde el amor la existencia,
aprendiendo del cosmos y de su sabiduría,
como ir dando sentido a este reto que es la vida.

 

Desde el corazón siento, que hay una alteridad cósmica,
que me hermana con aquello, donde la vida palpita,
que pájaros, flores, ríos, son también poesía,
que dan luz y belleza, al milagro de la vida.

 

Más allá de la razón hay un mundo de colores,
que habita el arco iris de la diferencia,
el corazón nos dice, que en su fuerza insurgente,
está el horizonte para una distinta existencia.

 

Más allá de la razón con amor la humanidad,
podrá construir puentes que lleven a la interculturalidad,
que no es lo pluri, lo multi, y su simple coexistencia,
sino convivir con amor, con la diferencia.

 

Más allá de la razón, la interculturalidad,
enrumba horizonte de vida “otros”, para la humanidad
si la colonialidad es muerte y ahí no tenemos salida,
interculturalidad implica, descolonizar la vida.

 

No es solo hacer que cambie el episteme y la ciencia
lo que hay que transformar, es toda la existencia,
la interculturalidad demanda, de una gran revolución,
pero que empieza primero por nuestro corazón.

 

La interculturalidad requiere, que insurja la ternura,
para hermanarnos con los otros, con amor y alegría,
más allá de la razón, enrumbaremos la utopía,
de una humanidad que aprenda, a CORAZONAR la vida.

 

Un pacto de ternura con la vida
Una plegaria al gran espíritu CORAZONANDO
desde las sabidurías insurgentes de los Guardianes de la Tierra

 

Escucha el llanto de la tierra, la estamos matando día a día,
es urgente abrir el corazón,
y hacer un pacto de ternura con la vida.
Nuestra madre tierra está muriendo, a causa de la codicia ecocida
de una civilización de muerte, que prioriza el capital sobre la vida.
Es urgente un pacto de ternura, pues la Pacha Mama hoy agoniza,
no puedes quedarte indiferente,
lo que está en juego es la vida, date prisa.

 

Ya hace mucho nos advirtió el jefe Seatle
de lo perverso de esta guerra suicida, todo lo que le ocurra a la tierra,
le ocurrirá a los hijos de la tierra.
La tierra no pertenece al hombre,
el hombre pertenece a la tierra,
lo que le haga a la tierra el egoísmo,
del hombre solo se lo hace a sí mismo.

 

Esto sabemos,
todo va enlazado como la sangre que une a una familia,
todo va enlazado.
Todo lo que le ocurra a la tierra,
le ocurrirá a los hijos de la tierra.
El hombre no tejió la trama de la vida,
él es solo un hilo,
lo que hace con la trama,
se lo hace a sí mismo.

 

Cuanto daño está haciendo la arrogancia,
del hombre al creerse amo de la vida,
su ansia de poder y de dominio,
ha transformado la madre tierra en mercancía.
Es por eso que el mundo está muy enfermo,
que la madre tierra hoy agoniza,
el hombre es un devorador que no se sacia,
pues le importa más el dinero que la vida.
A la codicia del capital poco le importa,
que está provocando un cataclismo,
el mayor enemigo de la vida,
ha sido, es y será el capitalismo.

 

El canto de los ríos ha enmudecido,
ya no se oye la risa de las cascadas,
los océanos están siendo asesinados,
están matando el espíritu del agua.
Mientras se inundan amplias zonas del planeta,
a causa de la ciencia de la guerra,
en otras ya no cae el semen de la lluvia,
para fecundar el vientre de la tierra.

 

Nunca como ahora la tierra está tan amenazada…
Os pido que nos ayudéis a preservar estos lugares con toda la energía que encierran.
Que nos ayudéis a conservar el agua en su pureza,
porque el agua contiene un poder de curación.
El agua clama porque sufre a causa de todas las impurezas que se vierten sobre ella,
los árboles también sufren al ser abatidos…
Que nuestros corazones se abran para escuchar lo que las plantas y los animales,
desde su profundo dolor quieren decirnos.

 

Al romper el lazo sagrado con la vida,
hemos olvidado una cósmica certeza
la naturaleza puede prescindir del hombre,
pero el hombre nunca de la naturaleza.
Apartado de la naturaleza,
el corazón del ser humano se endurece,

 

así solo se irrespetará a si mismo,
y a todo aquello donde la vida crece.
En nombre de la modernidad y del progreso,
estamos matando la sinfonía de la vida,
mientras estamos cómodamente aquí sentados,
millones de árboles en el mundo son talados.

 

Desiertos de muerte hoy han crecido,
pues se arrasan, bosques, selvas y montañas,
que mundo vamos a dejar a nuestros hijos,
así no tienen posibilidades de un mañana.
La codicia ha hecho que perdamos,
el sentido de la espiritualidad,
estamos alterando el orden cósmico,
condenando a muerte a la humanidad.

 

Las guerras solo traen más guerras,
nunca traen la paz.
Solo uniéndonos en una paz espiritual con amor en el corazón los unos hacia los otros,
amor en nuestros corazones hacia el Gran Espíritu y la Madre Tierra,
podremos salvarnos del terrible Día de Purificación que está ante nosotros…
Oramos para equilibrar la tierra,
una vida en paz y para dejarle un mundo hermoso a los niños que todavía no nacieron.
Sabemos que ustedes tienen buenos corazones,
pero los buenos corazones no son suficientes para ayudarnos con estos grandes problemas…
si nos quedamos ahí solo sentados.

 

Las industrias de la muerte están matando,
lo poco de ozono que nos queda,
el calentamiento global quema al planeta,
pero el corazón del ser humano se congela.
Estamos respirando aires de muerte,
ya no miramos cielos azules solo bruma,
el smog ensombrece el mundo y nos oculta,
la magia y la luz de las estrellas y la luna.
No podemos seguir sembrando muerte,
pues será muerte lo que cosecharemos,
si seguimos depredando así a la vida
en poco tiempo todos nos extinguiremos.

 

El poder como siempre con la muerte,
quiere colonizar por entero la vida
quiere robarnos no solo el agua de los ríos,
sino también, el amor, la esperanza y la alegría.
Nos usurparon la tierra, el aire y los bosques,
el agua, las selvas, la libertad,
pero lo que el poder nunca podrá usurparnos,
son los sueños, la ternura, la dignidad.

 

No dejemos que nos roben la alegría,
pues todos debemos cumplir un mandato cósmico,
y es que tenemos el deber de ser felices,
para poder celebrar la sagrada fiesta de la vida.
No permitamos que nos arrebaten el beso de la luna,
el calor radiante del padre sol,
la húmeda caricia del mar;
el aroma del canelo y la sombra del pewuen,
alimento de nuestra esperanza.

 

No solo el aire, la tierra, y los océanos,
sufren a causa de la contaminación,
lo más triste es que ésta ya ha llegado,
a contaminar también el corazón.
Somos indiferentes ante el dolor del mundo,
vemos en el otro a un enemigo, no a un hermano
no nos importa que millones de niños mueran de hambre
ni que entre la basura sobrevivan seres humanos.
Hoy no solo se arrasa con las selvas,
los sueños también son deforestados
no solo se contaminan los mares,
los espíritus, también están contaminados.

 

Es urgente una ecología del espíritu,
una alteridad cósmica que nos permita
dialogar con amor y con respeto,
con todo aquello donde la vida palpita.
Hoy no se trata tan solo de sembrar árboles,
debemos sembrar sueños, esperanzas,
ilusiones, no basta solo con reforestar los suelos,
sobre todo hay que reforestar los corazones.

 

El anciano sabio Karai Miri Poty nos recuerda:
Que debemos aprender a crear, a ser nuestra propia agua, nuestro propio sol, nuestra propia tierra…
Que para ello debemos aprender a caminar por nuevos caminos….
Que los seres humanos debemos reencausar nuestro camino y nuestro caminar…
Que es urgente reencausarnos en el camino,
caminar desde el lugar de nuestra existencia,
y para eso es importante conocernos,
conocer nuestro propio camino,
y conocer a los demás,
conocer el camino de los otros;
para poder ser, estar y sentir en el mundo.
Que la única forma de reencausar el camino,
es desde la fuerza del corazón, y para ello,
hay que tener siempre encendido fuego en el corazón,
que no debemos dejar que nunca este fuego se apague…

 

Escucha Gran Espíritu esta plegaria,
que cantamos para sanar la tierra, ilumina el corazón humano,
para que el hombre no se mate a sí mismo en esta guerra,

 

Es urgente, dice Karai Miri Poty,
curar de la madre tierra sus heridas,
rezar por el bienestar del mundo,
si queremos seguir tejiendo la vida. [14]
Los Guardianes de la Tierra nos enseñan,
desde el profundo dolor de su vivencia
que si queremos salvar la Madre Tierra,
debemos ser puentes para una nueva existencia.

 

…Que tenemos la gran responsabilidad de ser guardianes del fuego del corazón,
para que esté siempre encendido,
iluminando nuestros pasos y caminos por la vida …
pues solo así podremos reencontrarnos con los demás,
con los otros,
pero sobre todo,
podremos reencontrarnos con nosotros mismos …
Que el espíritu de la palabra,
que da vida el fuego del corazón,
hará posible que podamos conversar con amor y con respeto,
con el espíritu de la tierra, de la naturaleza y el cosmos…

 

La civilización de muerte de occidente,
es un callejón que ya no tiene salida,
la esperanza está en las sabidurías insurgentes,
de pueblos a los que se les negó la vida.
Necesitamos con urgencia de guerreros,
guardianes de la tierra, del amor y la alegría,
que enciendan fuego en sus corazones
y militen intransigentemente por la vida.
Hermanos no nos queda mucho tiempo,
la muerte nos acecha día a día;
es urgente hacer un pacto de ternura,
y empezar a CORAZONAR la vida.

 

Patricio Guerrero Arias

 


 

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