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DESPERTAR LA GLÁNDULA PINEAL – Benjamín Sandoval

«La glándula pineal es el ojo universal. Cuando el camino se halla libre de contaminación, de odio y de muros de miedos y culpas, es cuando éste aparece.»

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Para poder acceder a la dimensión no física de las cosas se requiere mucha energía. Así mismo para acceder a los planos sutiles de consciencia no se realiza el mismo procedimiento interior, viaje o trabajo que para experimentar conscientemente ambos planos, el sutil y el físico, de forma unificada.

Vivir unificadamente la experiencia del plano sutil y el plano material de consciencia, lo que llamamos el mundo espiritual y el mundo físico como un estado natural del ser, es lo que nos tiene aquí existiendo en la tierra. Todo lo que experimentamos tiene su origen en el mundo invisible. El propósito de nuestra existencia colectiva es salir de la limitada dualidad espacio temporal en la cual nos encontramos. Y realizar este viaje es un viaje personal e intransferible. El cual nos lleva a vivir fuera del ego, de la dualidad y del sufrimiento.

La negatividad en la vida se percibe ahora como algo pasajero, como un viento helado que simplemente pasa a través de nosotros pero que no nos hiela, no nos inmoviliza. Es leído como un reflejo de nuestro interior indicándonos lo que debemos solucionar, iluminar, perdonar y aprender. La oscuridad deja de existir y se aleja en cada paso. Y esto es posible aumentando nuestra energía a través de la sabiduría, el amor y el perdón.

Los cuales se traducen a nivel energético en un aumento de nuestra energía, al purgar, elevar y soltar las energías que nos anclan a escalones mas bajos de vibración, escalones de ignorancia, sufrimiento y apego.

Si bien no todos nos encontramos en los mismos niveles de energía, así como todos aprendimos a disminuirla, todos tenemos la capacidad y la posibilidad también de aumentarla.

Acceder a mayores y profundos campos de realidad no es una cuestión meramente relegada al mundo de los chamanes, yoguis, místicos y el uso de plantas medicinales. Hoy es posible acceder a campos de consciencia mayores y profundos manejando nuestra propia energía interior y canalizándola de forma correcta hacia la luz.

La puerta de acceso somos nosotros mismos. La naturaleza esconde la llave de toda la creación y nosotros somos la naturaleza.

Como humanos esta llave se encuentra en la activación de nuestra glándula pineal y para ello es necesario realizar un aumento de energía considerable.

La activación de la glándula pineal, es el resultado de limpiar, equilibrar y elevar la energía de todos nuestros centros de energía del cuerpo, así como la reprogramación de la mente para acceder al conocimiento interior, una alimentación y practicas de vida conscientes.

La glándula pineal es el ojo universal, el maestro que se ve a si mismo en el reflejo. Cuando el camino para nuestro interior se encuentra libre de contaminación, de odio y de muros de miedos y culpas, este aparece. Y cuando eso ocurre la mente se vuelve una aliada para nutrirnos de energía y ya no más una enemiga utilizada para drenarnos energía.

La puerta para dejar entrar al maestro aparece cuando el alimento se vuelve medicina consciente y no un producto de la ansiedad o el placer.

Cuando nuestra sexualidad se vuelve sagrada y no dañina o egoísta. Cuando nuestro corazón esta abierto y no cerrado por los miedos.

Cuando nuestra mente comprende el lenguaje interior expresado en el cuerpo. Sus dolores y sus movimientos. Cuando comprendemos que todo esta interrelacionado y que el sufrimiento de una zona del cuerpo es el reflejo del sufrimiento de nuestro árbol ancestral también.

Cuando aprendemos a leer nuestros mensajes desde el interior codificados, la glándula se comienza a activar.

Cuando el viento, la lluvia, el sol, la luna, la tierra y los animales se transforman en un devenir sincrónico fruto del vaivén de nuestra propia consciencia interior y libre del pensamiento racional. Cuando escuchamos al viento, nos escuchamos a nosotros mismos también. Cuando escuchamos al pájaro, nos escuchamos a nosotros mismos también.

El maestro que aparece, no eres otro que tú mismo. Y si bien, puedes ser también orientado por guías maestros de altas vibraciones, maestros animales, humanos guías encarnados y desercanados, todos ellos solo te llevarán a verte a ti mismo y despertar la memoria ancestral anidada en ti, de que eres una parte del todo que se experimenta a si mismo.

Tú eres el maestro y el discípulo. El reflejo y la proyección. La lluvia y la gota.

Por mas que la gota se ve a si misma separada de las demás gotas al caer de una cascada, estas siempre vuelven a ser un solo ser. La separación es temporal y parte del viaje. Sin embargo no es nuestra naturaleza esencial.

Todo esta unido y perfectamente sincronizado. Es el aumento de la energía lo que nos permite conscientemente experimentar y vivir la naturaleza propia bajo la cual el universo se manifiesta. Y no de forma separada, ignorante y en sufrimiento como hemos acostumbrado a vivir producto de la mutilación de la danza de nuestras energías femeninas y masculinas, así como de los principios universales de amor y respeto que rigen la consciencia de todo el universo.

Hacernos conscientes de la información interna que recibe la glándula pineal es fundamental para comprender nuestro propio laberinto interior y realizar el camino de sanación en todas las esferas de nuestro ser. También nos permite acceder a información, conocimientos y sabidurías que no son posibles de percibir en otros grados de energía. Información concreta para la mente y posible de densificar en palabras, imágenes u otro tipo de comunicación.

Nuestra mente comienza a volverse receptora de información sutil, de vibración mayor, que siempre ha recibido pero que antes no leía conscientemente, simplemente no entendía.

Así mismo como el lenguaje del cuerpo es una comunicación y dialogo constante ancestral, aprendido y adquirido durante decenas de miles de años de comunicación entre nuestra especie y compartida en gran parte por los monos también, no todos son conscientes de ese lenguaje, por mas que lo estén utilizando constantemente.

Así mismo una señal wifi o de radio, no es visible para el rango electromagnético perceptible tanto para el ojo como para el oído, sin embargo están ahí y son legibles con un router o instrumento de medición.

En ese caso nuestro router es la glándula pineal. Y para acceder a las líneas y campos de información que se encuentran en otros niveles de sintonización, es necesario re sintonizar nuestro router a frecuencias mas altas de vibración y poder sostener esa modulación.

Y para ello es necesario aumentar nuestra energía.

Sintonizar con señales mas altas implica paulatinamente el comenzar a experimentar los eventos que percibimos como un único evento sincrónico de forma natural, silenciosa y sin la interrupción del pensamiento entre los eventos. Nos permite conectar con una dimensión consciente de un tiempo al que vibra la naturaleza y el universo. A ciclos de tiempo y no a líneas de tiempo con principio y final. A comenzar a comunicarnos de forma telepática con las plantas, animales y espíritus. A descubrir un universo nuevo de escalas de vibración mas altas que la de la tierra, el fuego, el agua y el viento, pero en donde ahora percibimos todas esas formas de manifestación vibrando al unísono como diferentes capas de un mismo océano. Nos volvemos conscientes de la expresión de la luz a un rango mas amplio de percepción al utilizar nuestra glándula pineal.

Pasamos a vivir con una tecnología que teníamos pero que antes no utilizábamos por que simplemente no sabíamos que estaba ahí.

Es infinito el campo de experiencia que a través de la glándula pineal, el tercer ojo u el ojo único se puede realizar de forma consciente y cotidiana como una parte más del vehículo humano. Y no así, haciendo un uso esporádico o forzado únicamente a través de plantas maestras o drogas alucinógenas. Lo cual si provocara la experiencia de la unificación de todos los campos de consciencia y en muchos casos es parte del camino para realizar sanaciones de mayor profundidad. Sin embargo es una dependencia externa para acceder a un interior mas elevado, cuestión que por ti mismo puedes realizar aumentando tu energía, dirigiéndola y siendo consciente de ella.

El impulso o salto energético que provoca una planta maestra es poderoso y con respeto y guía se debe acceder a esos campos de realidad. Es un viaje laberintico hacia nuestro interior y que muchas veces se realiza sin preparación alguna de la consciencia y pasa a ser más una entretención surrealista que un verdadero viaje de sanación interior consciente.

Tomar una planta maestra es como tomar un taxi que nos lleva de un punto a otro, pero en el que una vez bajándonos de él tenemos que continuar por nuestra propia cuenta.

El aumento de la energía consciente y la activación de nuestra glándula pineal significa comprarse un vehículo nuevo para ir autónomamente a cualquier lugar. Es en concreto una nave, activa todo nuestro merkaba, nuestro cuerpo de luz.

El salto e impulso que uno mismo puede realizar sin la utilización de planta alguna, es poderoso y permite acceder a todos los campos de consciencia también. Con la diferencia que es de forma sostenida, consciente y fruto de un trabajo interior.

Es vital elevar nuestra energía. Todo es energía. Somos energía.

Elevar la energía se traduce en sanación a nivel cuántico en su estado puro. Recodificación y transmutación de la energía. Limpiar nuestra consciencia es limpiar la consciencia colectiva de toda la humanidad también.

No existe un camino más noble de recorrer que el de la propia purificación de tu ser. Ser amor, para dar amor.

 

BENJAMÍN SANDOVAL
Extraído de su libro «ILUSIÓN» (Lee éste y otros de sus libros AQUÍ)

 

 


 

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