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conocimiento reflexiones

EL SERVICIO ESENCIAL – Elsa y Javier

«El SERVICIO ESENCIAL carece de intención y de finalidad. De no ser así, seguramente ese servicio sería inconveniente y resultaría frustrante.»

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Cuando un ser experimenta la magia que se obra internamente y a su alrededor a medida que pone en práctica el conocimiento adquirido,  enseguida nace en él el deseo de SERVIR para orientar a los demás a fin de que ellos también puedan participar de ese Gozo. “¿Qué puedo hacer?”, se pregunta entusiasmado. Y la respuesta es “¡Mucho y nada!”.

El SERVICIO es una cualidad del alma y, como todas las cualidades del alma, no tiene que adquirirse ya que forma parte inherente de uno mismo, de la ESENCIA, de lo que uno ES en realidad. Por lo tanto, el mayor Servicio que podemos prestar es el SERVICIO ESENCIAL. El Servicio Esencial no es someterse a los deseos del otro, ni entregarse al culto, ni tan siquiera es ayudar. El Servicio Esencial es el que procede de la esencia misma del alma y consiste en REFLEJAR LA DIVINIDAD A TRAVÉS DE TI. ¡Nada más y nada menos!

Para que esto se produzca, sólo tienes que permitirle al alma que tú eres que manifieste su LUZ en todo su esplendor y para ello tienes que despojarte, poco a poco, de ese conjunto de filtros que la opacan y que son obra de la personalidad que has ido cincelando en la encarnación presente y/o en encarnaciones anteriores, a través de la educación que hayas recibido en ellas, de la cultura, de la política y de la religión imperantes en cada momento y lugar, de los axiomas limitantes de la ciencia y de la economía, de las cajitas mentales en las que te hayas encerrado, de las emociones y de los tóxicos y venenos que hayas ido acumulando, de los apegos que hayas adquirido y del miedo a ser tú mismo y a perder lo que hayas atesorado. Cuando lo consigas, tu esencia resplandecerá y ella por sí sola prestará Servicio.

El SERVICIO ESENCIAL carece de intención y de finalidad. De no ser así, seguramente ese servicio sería inconveniente y resultaría frustrante. Eso es lo que sucede por lo general cuando consumamos nuestro deseo personal de ayudar, ya que ese deseo de ayudar con el fin de alcanzar determinados resultados subjetivos, es uno de los filtros más sibilinos que todavía crea nuestra personalidad.

En la medida en la que retires esos filtros y el alma se “desempañe”, la LUZ que tú eres brillará más y más y cada vez tendrás que hacer menos para SERVIR, ya que los demás recibirán la intensidad de esa LUZ a tu paso y a través de cada uno de tus actos, y esa LUZ, repleta de SABIDURÍA, BENEVOLENCIA y COMPASIÓN, obrará en ellos el “milagro” que necesiten, ya sea en ese preciso instante o bien en el momento propicio. ¡Hasta la Naturaleza misma se beneficiará de tu LUZ sólo al entrar en contacto con ella!

Uno de los mayores ejemplos de tal manifestación lumínica que ha pasado por la Tierra fue el Maestro Jesús, quien nos dice: “Hay que aprender a Servir sin distinguir el Servicio que se presta.”

Recuerda que esa LUZ DIVINA que él reflejó a su paso, repleta de Sabiduría, Benevolencia y Compasión, como ya se ha dicho, es la misma LUZ que podrás reflejar tú también, si así lo deseas, cuando te hayas librado de los múltiples filtros que la opacan.

 

Amorosamente,
ELSA Y JAVIER
Mi Voz Es Tu Voz

 


 

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