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INSTINTO, INTELECTO E INTUICIÓN – Osho

Divulga amor

«Cuando el instinto y la intuición trabajan juntos, también puedes utilizar tu intelecto para buenos propósitos. De lo contrario, solo tienes medios pero no tienes fines.»

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El tema musical que ameniza la narración se titula «KOMOREBI», y ha sido compuesto e interpretado amorosamente por SONIA PRATS Y MICHAEL para Mi Voz Es Tu Voz. ¡Mil gracias!

 

 


 

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Tú tienes un pasado, un presente y un futuro. El instinto es lo que pertenece a tu pasado animal. Es algo muy viejo, muy sólido; es la herencia de millones de años. Y cuando digo que es de tipo animal no lo digo como condena. Los sacerdotes de todas las religiones han asociado cierta condena con la palabra animal, sin embargo, yo no hago mas que constatar un hecho, sin condenarlo en absoluto. Nuestro pasado era un pasado animal. Hemos pasado por todo tipo de animales; nuestra evolución ha ido desde el pez hasta el hombre pasando por todas las especies de animales. Ha sido un viaje larguísimo hasta llegar a la humanidad.
El intelecto es humano. Es nuestro presente. Es la manera en que funcionamos, a través del intelecto. Toda nuestra ciencia, nuestros negocios, nuestras profesiones, todo lo que ocurre en el mundo, nuestra política, nuestra religión, nuestra filosofía se basa en el intelecto. El intelecto es humano.
El instinto es casi infalible porque es algo muy antiguo, muy maduro, muy desarrollado. Tus ojos parpadean, ¿eres tú el que lo hace? Lo hacen por sí mismos. Tu corazón late, inspiras y expiras; tu intelecto no tiene que cuidar de todas estas cosas esenciales de la vida. Están en manos del instinto porque el instinto es totalmente infalible. Nunca se olvida de respirar, nunca se olvida de nada.
El intelecto comete muchos fallos porque es algo bastante reciente, es un recién llegado. Se mueve a tientas en la oscuridad, tratando todavía de descubrir qué es y adónde pertenece. Al carecer de las raíces de la experiencia, sustituye la experiencia con creencias, filosofías, ideologías. Estas se convierten en el centro de atención del intelecto. Sin embargo, son todas falibles porque todas han sido hechas por el hombre, han sido creadas por algún tipo listo. Además, no se pueden aplicar a cualquier situación. Puede que en una situación funcionen pero en otra no. Pero el intelecto es ciego, no sabe cómo tratar con lo nuevo. Ofrece siempre la misma vieja respuesta a cada pregunta nueva.

Paddy y Sean están sentados frente a un prostíbulo en Dublín, hablando sobre las virtudes de la fe católica. De repente, Gideon Greenberg, el rabino del barrio, se acerca a la puerta, mira a derecha e izquierda, y sube las escaleras corriendo.
-¿Has visto? -grita Paddy-. Menos mal que soy católico.
Después de diez minutos, el pastor anglicano se acerca a la puerta, mira a su alrededor rápidamente y se apresura a subir las escaleras.
-Otro hipócrita -dice Paddy riendo-. Gracias a Dios soy católico. Después de unos minutos, Sean le da un codazo a Paddy y dice: -¡Eh, mira! Por ahí viene el padre O’Murphy.
Los dos se quedan mirando en silencio asombrados al sacerdote católico que desaparece subiendo las escaleras del prostíbulo. De repente, Paddy se pone de pie de un salto, se santigua y le grita a Sean:
-¿Es que no tienes respeto? ¡Levántate y quítate el sombrero! ¡Debe de haber algún muerto en la casa!
El intelecto vive a base de prejuicios; nunca es noble. No puede serlo por su misma naturaleza ya que no tiene experiencia. El instinto siempre es noble y te muestra siempre el camino natural, el camino mas relajado y el camino que sigue el universo. Sin embargo, es curioso, todas las religiones han condenado el instinto y han alabado el intelecto.
Evidentemente, si todo el mundo hiciera caso a su instinto no habría ninguna necesidad de religión, ninguna necesidad de Dios, ninguna necesidad de sacerdotes. Los animales no necesitan a Dios y son totalmente felices, no veo que echen de menos a Dios. Ni los animales, ni los pájaros, ni los árboles echan de menos a Dios. Disfrutan la vida con toda su belleza y simplicidad sin temor al infierno ni ansia alguna por el cielo, sin diferencias filosóficas. No existen leones católicos, ni protestantes, ni hindúes.
Todas la existencia debe de estar burlándose del hombre, de lo que le ha ocurrido a los seres humanos. Si los pájaros pueden vivir sin necesidad de religiones, iglesias, mezquitas ni templos, ¿por qué no va a poder el hombre? Los pájaros nunca tienen guerras santas; ni los demás animales, ni los árboles. Sin embargo, tú eres musulmán, yo soy hindú y no podemos coexistir; o te conviertes a mi religión o si no, prepárate; ¡te voy a mandar enseguida al cielo!
Dado que si estas religiones alaban el instinto pierden todo su fundamento, su razón de ser, entonces alaban el intelecto.

Y la tercera cosa, que es tu futuro, es la intuición. De modo que hay que entender esas tres palabras.
El instinto es físico; tu pasado, basado en una experiencia de millones de años, infalible, nunca comete ningún fallo y produce en ti milagros de los cuales ni siquiera eres consciente. ¿Cómo es posible que aquello que comes se convierta en sangre? ¿Cómo es posible que sigas respirando incluso cuando estas dormido? ¿Cómo separa tu cuerpo el oxígeno del nitrógeno? ¿Cómo sigue tu mundo instintivo de la naturaleza dando a cada parte de tu cuerpo aquello que necesita? ¿Cuánto oxígeno necesita tu cabeza para que funcione la mente? A través de la sangre se envía la cantidad adecuada a todo el cuerpo, distribuyendo así oxígeno fresco, llevándose el antiguo, el usado, las células muertas, sustituyéndolas por otras nuevas y devolviéndolas a los lugares desde donde se puede disponer de ellas.
Los científicos dicen que nosotros todavía no somos capaces de hacer aquello que hace el instinto por el hombre. Además en un cuerpo pequeño, el instinto realiza milagros. Si la ciencia quisiera un día realizar el trabajo de un solo cuerpo humano, necesitaría al menos una fábrica de dos kilómetros cuadrados de extensión para un solo ser humano. ¡Qué maquinaria más increíble! Y puede que, aun así, no sea infalible; la maquinaria se puede romper, se puede parar, puede haber un corte de energía eléctrica. Sin embargo, durante setenta años, sin parar, o incluso en unas cuan tas personas, durante cien años, el instinto sigue funcionando perfectamente. Nunca hay cortes de electricidad. No hay ni un solo fallo; todo sigue un plan establecido que está en cada una de las células de tu cuerpo. El día en que podamos leer el código de las células humanas, seremos capaces de predecir todo acerca de un niño antes incluso de que haya nacido, antes incluso de que esté en el vientre de su madre. Las células de los padres tienen un programa en el cual está contenida tu edad, tu salud, qué enfermedades vas a tener, tus dones, tu inteligencia, tus talentos, todo tu destino.

Al igual que el instinto, en el otro extremo de tu ser más allá de la mente, que es el mundo del intelecto, se encuentra el mundo de la intuición. La intuición abre sus puertas a través de la meditación. La meditación no es más que una llamada a las puertas de la intuición. La intuición también está totalmente preparada. No crece; es algo que también has heredado de la existencia. La intuición es tu conciencia, tu ser.
El intelecto es tu mente. El instinto es tu cuerpo. Al igual que el instinto funciona perfectamente al servicio del cuerpo, la intuición funciona perfectamente en lo relativo a la conciencia. El intelecto se encuentra entre ambas; es un espacio que hay que cruzar, un puente que hay que atravesar. Sin embargo, hay muchas personas, muchos millones de personas que nunca cruzan el puente. Simplemente se sientan en el puente, pensando que ya han llegado a su hogar.
Su hogar se encuentra en la orilla de enfrente, más allá del puente. El puente une el instinto y la intuición pero todo depende de ti. Puedes empezar a construir tu casa en el puente pero te estarás equivocando totalmente.
El intelecto no va a ser tu hogar. Es un instrumento muy limitado que hay que usar solo para pasar del instinto a la intuición. De modo que solo se puede llamar inteligente a la persona que utiliza su intelecto para trascenderlo.
La intuición es algo existencial, el instinto es algo natural. El intelecto se mueve a tientas en la oscuridad. Cuanto más rápido trasciendas el intelecto mucho mejor; el intelecto puede suponer una barrera para aquellos que piensan que no hay nada más allá de este. En cambio, el intelecto puede ser un bello paso para aquellos que entienden que ciertamente hay algo más allá de él.

La ciencia ha frenado al intelecto; por eso somos incapaces de imaginar nada sobre la conciencia. El intelecto sin una conciencia despierta es una de las cosas más peligrosas del mundo. Vivimos bajo el peligro del intelecto porque este ha dado a la ciencia un gran poder. Pero este poder se encuentra en manos de niños, no en manos de sabios.
La intuición hace sabio al hombre; lo puedes llamar iluminación o despertar, no son más que distintos nombres de la sabiduría. Solo en manos de la sabiduría se puede usar el intelecto como un maravilloso ayudante.
Además, el instinto y la intuición trabajan muy bien juntos, uno en un nivel físico y la otra en un nivel espiritual. Todo el proble- ma de la humanidad radica en quedarse parados en el medio, en la mente, en el intelecto. En ese punto tendrás infelicidad, tendrás ansiedad, tendrás agonía, no le encontrarás sentido a nada y tendrás muchas
tensiones sin ser capaz de descubrir una solución por ninguna parte.
El intelecto convierte todo en un problema y no conoce ninguna solución. El instinto nunca crea ningún problema ni necesita ninguna solución; funciona naturalmente. La intuición es una pura solución, no tiene problemas. El intelecto solo supone problemas, no tiene solución.

Si ves bien la división lo entenderás muy bien: si no puedes disponer del instinto, te morirás. Si no puedes disponer de la intuición tu vida no tendrá sentido; no harás más que arrastrarte: será una especie de vida vegetativa.
La intuición te da sentido, esplendor, alegría, bendición. La intuición te descubre los secretos de la existencia, te proporciona un gran silencio, una gran serenidad que nadie puede perturbar ni arrebatarte.
Cuando el instinto y la intuición trabajan juntos también puedes utilizar tu intelecto para buenos propósitos. De lo contrario, solo tienes medios pero no tienes fines. El intelecto no conoce ningún fin. Esto es lo que ha producido la situación actual del mundo; la ciencia sigue produciendo cosas pero no sabe para qué. Los polí- ticos siguen utilizando esas cosas sin saber que son destructivas, que únicamente preparan para un suicidio global. El mundo necesita una rebelión general que pueda conducirlo más allá del intelecto hacia los silencios de la intuición.
Hay que entender la misma palabra intuición. En inglés se conserva la palabra «tuition», enseñanza. Implica algo que proviene del exterior, alguien te enseña, el tutor. La intuición quiere decir algo que surge dentro de tu ser; es un potencial tuyo, por eso se llama intuición. La sabiduría nunca se puede tomar prestada, y aquello que se toma prestado nunca es sabiduría. A menos que poseas tu propia sabiduría, tu propia visión, tu propia claridad, tus propios ojos para ver, no serás capaz de entender el misterio de la existencia.
Por lo que a mí respecta, estoy completamente a favor del instinto. No lo perturbes.
Todas las religiones se han dedicado a enseñar a perturbarlo; ¿qué es el ayuno sino una perturbación del instinto? Tu cuerpo tiene hambre y está pidiendo comida; sin embargo, tú pasas hambre por razones espirituales. Un extraño tipo de espiritualidad ha estado poseyendo tu ser. Podríamos llamarla simplemente estupidez, en vez de espiritualidad. Tu instinto está pidiendo agua, tiene sed; tu cuerpo la necesita. Sin embargo, tus religiones… el jainismo no permite que se beba agua por la noche. Si pensamos en el cuerpo, puede que sienta sed especialmente en verano en un país caluroso como India; y los jainistas solo existen en India. Durante mi niñez, solía sentirme muy culpable porque tenía que robar agua por la noche. No podía dormir sin beber al menos una vez durante la noche en los veranos calurosos, pero solía sentir que estaba haciendo algo que no se debía hacer, que estaba cometiendo un pecado. A la gente se le inculcan ideas extrañas y estúpidas.

Yo estoy a favor del instinto. Este es uno de los secretos que os quiero revelar: si estáis completamente a favor del instinto, os será muy fácil encontrar el camino hacia la intuición. Porque son la misma cosa, a pesar de que trabajen en diferentes niveles; una trabaja en un nivel material, otra trabaja en un nivel espiritual. El hecho de aceptar tu vida instintiva con total alegría, sin ninguna cul- pa, te ayudará a abrir las puertas de la intuición porque no son diferentes, solo son diferentes sus niveles. Al igual que el instinto funciona maravillosamente, calladamente, sin hacer ningún ruido, así funciona la intuición; incluso más calladamente, de una manera mucho más maravillosa.
El intelecto es una molestia. Pero depende de nosotros el que lo convirtamos en una molestia o solo en un apoyo. Cuando te encuentras una piedra en la calle, puedes pensar que es un obstáculo o que es un hito que te ayuda a llegar a un nivel superior. Aquellos que real- mente comprenden utilizan el intelecto como un hito. Pero las multitudes se encuentran bajo el control de las religiones que les enseñan: «Utiliza tu intelecto como una fuerza represiva del instinto.» Se dedican a luchar contra el instinto y se olvidan por completo de la intuición. Toda su energía se dirige a luchar contra su propia fuerza vital. ¡Y cuando estás continuamente luchando contra tu instinto…!
Se supone que un monje jainista tiene que permanecer desnudo todo el año, incluso en los meses de invierno, incluso en las noches frías. No puede usar colchón, no puede usar manta, no puede usar nada para cubrir su cuerpo, ni de día ni de noche. Tiene que ayunar. Cuanto más ayune, más santo se vuelve a los ojos del mismo tipo de gente condicionada; treinta días, cuarenta días… Esto es una lucha contra el cuerpo. Es una conquista del cuerpo y de lo material, es una conquista del cuerpo por parte del espíritu. Ocurre lo mismo en todas las religiones, con diferentes supersticiones. Dirigen la energía de tu intelecto contra tu instinto y eso impide que se pueda abrir la flor de tu intuición.
La intuición es la rosa mística que te conducirá al éxtasis final y a la vida inmortal. Sin embargo, las personas parecen estar completamente en manos de un pasado muerto. Sea lo que sea lo que les dijeron las escrituras, siguen haciéndolo, sin tener siquiera en cuenta toda la ciencia del hombre.

Estas tres cosas son los niveles de la ciencia del hombre. Debería permitirse que el instinto discurriera tranquilamente. No lo incomodes nunca con el intelecto. Y habría que utilizar el intelecto como un camino hacia la intuición. Solo tiene que abrir el camino para que la intuición tome posesión de tu vida. De esa manera, tu vida tendrá una gran luz, será luminosa. Se convertirá en un continuo festival.

 

OSHO
De su libro «Intuición»
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