EL MIEDO COMO CAUSA DE LA ENFERMEDAD – Bruce Lipton

«Ahora sabemos que el responsable de hasta el 90% de todas las enfermedades es el estrés que genera el miedo crónico.»
Divulga Amor y Luz

«Ahora sabemos que el responsable de hasta el 90% de todas las enfermedades es el estrés que genera el miedo crónico. Si cambias de visión, cambias la química.»

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Tenemos que aprender a vencer el miedo. La conciencia necesita cambiar. Es la química del miedo crónico la causa del problema. Si cambias de visión, cambias la química y, por lo tanto, te vuelves empoderado. Por eso, hoy me gustaría tratar el concepto de cómo el miedo influye en nuestra biología.

Lo que entendemos por la naturaleza de la epigenética es que la composición de la sangre es en realidad la que controla nuestra actividad genética. Que la composición de esa sangre, su química, se basa en las percepciones que tenemos en nuestra mente. Y cuando comenzamos a tener una percepción de miedo, liberamos diferentes químicos en la sangre que nos preparan para protegernos del miedo que creemos que nos va a afectar.

Entonces, me digo: “Bueno, ¿qué pasa?” Pues pasa que, cuando tenemos un episodio de miedo, una de las cosas que sucede es que comenzamos a movilizarnos para obligar a nuestro organismo a responder a ese miedo. Y la mayoría de nosotros sabemos que la movilidad está relacionada con el sistema suprarrenal, el sistema de lucha o huida integrado de nuestro cuerpo. ¿Y qué sucede fisiológicamente cuando experimentamos miedo en nuestra mente? Que el cerebro libera elementos como las hormonas del estrés, como cortisol o noradrenalina, y también agentes que afectan el sistema inmunológico como histamina o citoquinas”. De manera que uno se pregunta: ¿Cuál es la respuesta colectiva de la química del miedo en la sangre? Y la respuesta es: Que redirige el flujo de energía en nuestro cuerpo.

Hay que comprender que la sangre está controlando la energía porque es ahí donde se hallan todos los nutrientes y los recursos. Y normalmente, cuando no tenemos miedo, la sangre está más o menos concentrada en nuestras vísceras, los órganos que realmente ayudan al cuerpo a crecer, repararse y mantenerse. En esos momentos , la energía de la sangre se está utilizando para mantener nuestra biología. Sin embargo, si vivimos con miedo, como el viejo concepto de ser perseguido por un tigre de dientes de sable, la pregunta es: “¿Dónde necesitas que se concentre la sangre?” Y dado que el sistema suprarrenal nos ayuda en la lucha o huida, el sistema suprarrenal redirigirá el flujo de sangre hacia los brazos y las piernas, porque esos son los órganos que usamos para escapar del miedo.

O sea que lo primero que sucede cuando el miedo está presente en nuestra mente es que las hormonas del estrés penetran en la sangre. De hecho, hace que se cierren los vasos sanguíneos del intestino. ¿Por qué? Porque no necesitamos usar la energía para crecer y mantener el cuerpo cuando ese tigre nos persigue. Cuando los vasos sanguíneos del intestino se cierran, la sangre se ve obligada a redirigirse a los brazos y a las piernas que son necesarios para la respuesta de lucha o huida. De ahí que, en un estado de miedo, algunas personas experimenten lo que se llama «mariposas en el estómago». Esa sensación de tener mariposas en el estómago es la consecuencia fisiológica de las hormonas del estrés que hacen que los vasos sanguíneos del intestino se cierren, empujando la sangre hacia los brazos y las piernas, porque es ahí donde necesitamos que actúe la energía del sistema. Entonces, primero, cuando vives con miedo, detienes el crecimiento y el mantenimiento del cuerpo mientras te preparas para la lucha o la huida. Segundo, también se produce otro efecto, y es cuando las hormonas del miedo invaden  el cuerpo y nuevamente queremos conservar toda la energía posible para escapar de ese tigre. Así que cerramos cualquier mecanismo que no sea necesario en una respuesta de lucha o huida.

Este hecho es particularmente importante respecto al sistema inmune. El sistema inmune es como un sistema suprarrenal interno. El sistema inmunitario me protege de las amenazas internas. El sistema inmunitario usa mucha energía, como bien sabes, por eso, cuando uno está enfermo, se da cuenta de la poca energía que tiene. Es posible que ni siquiera tengas suficiente energía para levantarte de la cama. De tal manera, cuando las hormonas del estrés se liberan en el cuerpo para conservar la energía a fin de luchar o huir, las hormonas del estrés desactivan el sistema inmunológico. Y esto es vital porque el uso de esa energía por parte del sistema inmune es tan alto que interferiría con la respuesta de lucha o huida. Entonces, un aspecto significativo es este, que no solo redirigimos el flujo de sangre fuera de las vísceras que mantienen nuestro cuerpo, sino que también inhibimos el sistema inmunitario.

Ahora bien, si la huida de un tigre de dientes de sable dura 10 minutos y consigues escapar del tigre, entonces el sistema puede volver a la normalidad. Pero ¿qué pasa cuando el miedo es crónico, ese miedo diario que sentimos por la cuestión que sea? Pues que estamos cerrando de manera continuada el mantenimiento del cuerpo, y esa es la puerta que abrimos a las infecciones e inflamaciones y a todos los demás problemas. Y mientras estamos abiertos a esas infecciones, adivina qué pasa. Pues que también cerramos el sistema inmunitario que nos protege de esas infecciones. Entonces, cuando digo que detenemos el crecimiento del mantenimiento del cuerpo y cerramos el sistema inmunológico para escapar de un tigre durante 10 minutos, no hay problema. Pero en el mundo de hoy, el estrés no dura solo 10 minutos. Dura 24 horas al día durante 365 días al año.

¿Y cuál es la consecuencia de una larga duración de vivir con miedo? La respuesta es que el cuerpo comienza a enfermarse y comienza a colapsarse y desmoronarse. Ahora resulta que el estrés, el problema que genera el miedo, es responsable de hasta el 90% de todas las enfermedades. Y así, mientras creíamos que los genes estaban causando las enfermedades, ahora resulta que no es así. Es la consecuencia del estrés y la consecuencia química de que detener el crecimiento, apagar el sistema inmune, conduce al organismo a un fracaso. Y es por eso que la enfermedad es el resultado del miedo crónico.

Tenemos que aprender a vencer el miedo. Tenemos que reconocer que la mayor parte del miedo es solo programación. Cuando alguien nos asusta creyendo o diciendo que algo va a suceder, ese algo sucederá. Y cuando mantenemos esas creencias en nuestra mente, esas creencias se traducen en la química del estrés, que luego impacta en nuestro organismo de una manera muy negativa.

La conciencia necesita cambiar. Tenemos que detener los pensamientos de miedo y cambiarlos por pensamientos más saludables. Una sola imagen de miedo ya te está debilitando. Cada vez que surja un miedo en tu mente, cambia la historia, cambia el foco, conviértelo en visiones de felicidad, de alegría o de cualquier cosa que te gustaría hacer, porque el miedo en sí mismo es la causa de la enfermedad y el miedo el resultado de la falta de conciencia.

En la mayoría de los casos, el miedo no es real . Es una creencia, y si cambiamos esa creencia que envuelve el miedo, entonces tendremos el poder de regresar a un sistema vital saludable donde la sangre fluya de regreso a las vísceras a fin de mantenernos y las inhibiciones del sistema inmune se detendrán. En ese proceso, podemos tener una vida de salud y felicidad plenas, cosa que sucede especialmente cuando reconoces que más del 90% de las enfermedades a las que se enfrenta este planeta provienen del miedo. Depende de nosotros. Podemos cambiar el miedo. Deberíamos dirigir conscientemente ese miedo y reemplazarlo por pensamientos de amor, felicidad, alegría, salud y todas esas maravillosas visiones. Porque manteniendo esa mentalidad, la química realmente mejorará tu vitalidad.

Es la química del miedo crónico la causa del problema. Si cambias de visión, cambias la química.

 


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