BIENVENIDO A LA NUEVA NORMALIDAD LUMINOSA – Buda a través de Maru Méndez

«Mientras a ti te preocupa todo lo que puede pasar, yo vengo a decirte: ¡Bienvenido a tu nueva normalidad luminosa!»
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«Mientras a ti te preocupa todo lo que puede pasar, yo vengo a decirte: ¡Bienvenido a tu nueva normalidad luminosa!»

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Amado hermano:

Si la incertidumbre de los cambios por los que pasa la Tierra ha traído desasosiego a tu corazón, ya es hora de recordar lo que significa «el camino a la iluminación».

Bajo la celebración de las fechas en que se recuerda al Buda, que no está afuera, sino que todos lleváis dentro, deberías recordar la permanente oportunidad que tienes de reconectar con tu Naturaleza Divina, la cual se hace patente cuando renuncias a la ilusión de la dualidad.

Pues mientras a ti te preocupa todo lo que pueda pasar, yo vengo a decirte: «¡Bienvenido, hermano, a tu nueva normalidad!» A la nueva normalidad luminosa que está disponible para ti y a la que podrías acceder si, en vez de prestar atención y magnificar lo que te desasosiega, optaras por aumentar la otra realidad, esa que ya sabes que te espera cuando menos comprendes lo que está ocurriendo.

Sería imposible imaginar, hermano mío, que, en tiempos de desafíos como los actuales, la relación entre la intensidad de la energía que llega a la Tierra y el tamaño de la misión de los Trabajadores de la Luz que bajo su libre elección decidieron responder afirmativamente a la convocatoria para participar en su ascensión, hubiese sido una mera coincidencia.

Así que, mientras más desequilibrio sientas, más tiempo tendrás que dedicar a hacer aquello que te permite retomar la estabilidad. Y si no encontraras ni un minuto para ello, verifica el enfoque con el que estás intentando operar: por cada segundo que reestablezcas la Luz Divina en tu cuerpo, ganarás la lucidez mental con la que resolver tus desafíos terrenos.

Vivir en tensión, hermano mío, no es algo que le haga bien a tu cuerpo; y mucho menos eso a lo que llamas problemas. De nada te servirá acelerar el pulso de tu corazón para intentar resolver todo lo que está fuera de tu alcance. Por el contrario, tomar distancia y reconectar con lo que pacifica a tu alma, te permitirá acceder al océano de toda posibilidad, y desde allí podrás resolver lo que parecía imposible de solucionar.

Cuanto más te des cuenta de que algo compromete tu paz interior, más tendrás que recordar que eres tú quien decide por qué camino avanzar: o bien sintonizar con la desarmonía que genera aquello que te perturba, o bien ser un portador de armonía interna.

Atrévete a conectar con los niveles de mayor iluminación que están disponibles para ti, hermano mío, y acostúmbrate a tu nueva normalidad luminosa. Reconcíliate con lo que ha sucedido siendo consciente de que, para que emerja toda Luz, se necesita atravesar un estadio de oscuridad. Recibe esa oscuridad como parte de tu viaje a una experiencia dual. Abraza y reconforta a las partes de ti que rechazan lo que ha ocurrido. Déjales expresar su frustración y permite que emitan lágrimas de sanación. Visualiza en tus experiencias oscuras, el regalo de renacer a toda posibilidad. Antes de que des un nuevo paso al futuro, dale el sí a la nueva vida que quieres crear. Considera que cuanta más oscuridad sientas, más cerca estarás de tu renacimiento. Y entonces, retoma el contacto con la Luz Divina que ha sido acondicionada para que puedas repartirla por todo el cuerpo.

Y cuando hayas tomado distancia de lo que te perturbaba, prepárate para recordar tu más grande verdad: que tú eres Luz que brilla en la oscuridad, la oscuridad de tus propias vivencias, como el disparador de una nueva conciencia que te permitirá alumbrar a muchos otros. Acepta eso con lo que a veces debates, pues la oscuridad y esos puntos de profundidad en los que te sumerges, son los detonadores de etapas que te preparan para iluminar con toda la Luz que tu alma desea expresar.

Reconecta con la Luz Divina y comienza a familiarizarte con su nueva intensidad. Encuentra un espacio en el que te sientas seguro, siéntate y cierra los ojos para transmitirle a tu cerebro la instrucción de conexión con la pantalla de la realidad más trascendental. Inhala, retén el aire y luego exhala con calma. Trasládate con tu imaginación hasta la coronilla. Imagina que respiras desde allí . En cada inhalación conecta con la Luz que desciende del cielo y retenla un momento. Luego, al exhalar inunda de ella todo tu cuerpo. Siente el llamado de las zonas que más la requieran, y una vez que hayas bañado esas zonas de Luz, activa el camino inverso. Inhala desde esas zonas de tu cuerpo donde la tensión se había acumulado, retén tu respiración mientras reúnes su energía y al exhalar entrégala al cielo junto con todo lo que tiene que ser purificado. Continúa realizando esta práctica tanto como lo necesites. Permanece atento a lo que ante ti se revele y todo lo nuevo que vayas atrayendo. Pulsa con tus pulgares el timo y la base de tu cabeza varias veces, para que sirvan de interruptores a fin de que te permitirán recordar y reconectar con la Luz que a diario está llegando a tu planeta cada vez que lo necesites.

Y así, una vez que alcances tu paz interior, abre los ojos y llena de amor todo lo que veas. De esa manera estarás complementando esta práctica con el ejercicio de contemplación, que te dará la posibilidad de un intercambio energético con aquello que alcance tu mirada. Al mismo tiempo que vayas transmitiendo a través de tus ojos la Luz que has recibido del Creador, desde todo lo que mires regresará a ti la Luz que eso mismo haya capturado.

Disfruta al recorrer con tu vista todo lo que es regado por la Chispa Divina. Encuentra en la naturaleza el sello de tu esencia y el ejemplo de lo que de ti se espera. Sin importar lo que haya ocurrido, ábrete de nuevo como una flor a la Luz Divina. Y cuando hayas vuelto a contagiarte de esa energía de entusiasmo que brota de los seres vivos, sorpréndete al conectar con lo que significa tu nueva normalidad luminosa, pues mientras algunos optan por vibrar en las bajas frecuencias del miedo, tú estarás resonando con la esplendorosa energía que está llegando a ti y a tu amada Tierra.

Es importante que te acostumbres a ver que la iluminación y su regalos no son una meta que tengas que alcanzar algún día, sino el ritmo que se espera de tu diario caminar. Interpreta el continuo acto de respirar como una forma de sanar y como la forma más sencilla de contactar con la Divinidad.

Puesto que el Buda utiliza la energía de la Luz como su motor para evolucionar, en momentos de dificultad no me sigas buscando afuera: Yo Soy el Buda que tú portas dentro. Hay quienes a veces aguardan una nueva lunación para retomar el contacto espiritual conmigo, pero no es esperando a la siguiente luna llena como me encontrarás. Si has sentido mi llamado, es porque yo estoy en ti y soy tu más vivo recordatorio del potencial que puedes alcanzar si avivas tu Ser de Luz a diario, en lugar de dar fuerza a tus preocupaciones mundanas.

Y si, por cualquier causa, volvieras a extraviarte en ese tipo de pensamientos que tienen presa a una buen parte de tus contemporáneos, recuerda que la voz de lo no visible tiene la capacidad de renovar tu cuerpo, como no lo haría ningún otro remedio.

Hermano, como el Ser de Luz que eres y que ha deseado ser partícipe y protagonista de estos tiempos, considera que alcanzar la iluminación es una labor del día a día. Fortalécete profundizando en tu interior para permear la Luz del Creador en todo tu Ser.

Cada vez que te sientas vulnerable, sal conscientemente del estado en el que te halles; no pierdas el tiempo perturbando a tu cuerpo, acude al espacio donde reconectas y, desde tu corazón, únete con todo lo que existe en el Universo. Cuando parezca que te faltan las fuerzas para hacerlo, entra más rápidamente en ese espacio donde sabes que vuelves a encontrar la paz. Medita hasta tocar las campanas que te sincronizan con la energía del Cosmos y sintoniza de nuevo tu pulso con el pulso que emite la Vibración del Universo.

Amado hermano, estos son tiempos de cambio, tiempos para que se instale una nueva normalidad luminosa a tu alrededor y en todo tu cuerpo; tiempos de renacer a la más pura verdad de tu Ser, así como de reconocer que la vibración de la Luz que llega hasta él, continúa en aumento.

La alegría que provocará en ti sentir esa nueva intensidad, será motivo suficiente para que vuelvas a sintonizarte con la energía de la Felicidad, que muchas veces has sentido ausente.

Como campanas tibetanas que al resonar contagian su vibración a cuanto está su alrededor, ya es hora de que, al sintonizar con estas nuevas oleadas de energía, emitas vibraciones más acordes a lo que realmente eres.

Di no a lo que aquieta a tu cuerpo, pero que sin embargo desequilibra a tu Espíritu; cede a las tentaciones que no le sientan bien a tu corazón; sigue descubriendo tu camino, no te metas en el de otros; no permitas que tu libertad sea comprometida ni que tu abundancia y felicidad sucumban ante el pensamiento de quienes se han dejado condicionar.

Que el símbolo del infinito que a todos nos conecta con su potente Luz, te reconecte a ti también con la única corriente de vida capaz de volver a encenderte, pues solo el Infinito Amor de la Fuente Creadora puede convertir en Luz todo lo oscuro con lo que se topa.

Puesto que Tú eres Luz, Yo Soy el recordatorio del potencial al que has sido llamado desde tu nacimiento. ¡Bienvenido a la nueva normalidad luminosa que has venido a atestiguar!

Con amor,

BUDA

 

Canalizado por Maru Méndez

www.marumendez.com

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Un comentario en “BIENVENIDO A LA NUEVA NORMALIDAD LUMINOSA – Buda a través de Maru Méndez

  1. Creo que en mi vida nunca había sentido tanta vulnerabilidad, he pasado por momentos fuertes, he querido escapar del entorno, de las circunstancias. sin embargo en estos momentos acabo de leer LA NUEVA NORMALIDAD LUMINOSA, me siento distinta, reconfortada, es como si me hubiesen inyectado una gran dosis de Energía pura, limpia, Libre. Te impulsa a seguir despertando, mueve nuestros cimientos,te conecta con tu esencia . Gracias…

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