DEJARSE LLEVAR POR LA CORRIENTE – Neal Donald Walsch

«La corriente de la vida es un mecanismo maravilloso, aunque puede sorprenderte al tomar caminos que no sabías que ibas a tomar.»
Divulga Amor y Luz

«La corriente de la vida es un mecanismo maravilloso, aunque puede sorprenderte al tomar caminos que no sabías que ibas a tomar.»

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Todo en la vida está referido al movimiento. Todo se mueve; incluso las rocas que creemos que son objetos inmóviles, en realidad se mueven todo el tiempo. Si miras una roca con un microscopio veras diminutas partículas sub-moleculares moviéndose, corriendo como locas. Si alguna vez dejaran de moverse, la roca se desintegraría. La única forma en que la roca puede mantenerse unida, la única forma de que cualquier cosa se mantenga unida es a través del movimiento rápido de la vida misma. Va de aquí para allá tan rápido que no parece estar en ningún lugar al mismo tiempo, porque se mueve tan rápido, tan insondablemente rápido que parece estar en todas partes a la vez, que crea lo que llamamos solidez. 

Lo que hace que el suelo parezca sólido es que todas las partículas de energía que lo componen se mueven tan rápido que no están en un solo lugar en un momento dado. La metafísica nos dice que la vida es un 90% espacio y 10%  materia solida o tal vez menos. Entonces, ¿cómo algo puede ser sólido? ¿Cómo es posible que mi cuerpo tenga apariencia solida?

La respuesta es bastante simple y la da la metafísica. Aunque el suelo es 90% espacio, el 10% que es materia se mueve tan rápido a lo largo del espacio que no está en ningún lugar en ningún momento en particular de acuerdo con los cálculos humanos del tiempo. Por lo tanto, todo se mueve tan rápido que tiene apariencia solida y no lo puedes atravesar.

Es como los rayos de una rueda de bicicleta o las aspas de un ventilador. Cuando el ventilador se detiene hay mucho espacio, luego el ventilador da vueltas y vueltas y vueltas y no puedes atravesarlo con la mano. Es una explicación elemental y muy simple del fluir de la vida, la energía de la vida. La energía de la que se compone la vida es lo que se mueve y nunca deja de moverse.

La metafísica nos dice que cuando podemos impactar esa energía, es decir, hacer que se mueva en una dirección en particular de una manera particular, nos convertimos en maestros de la alquimia, maestros del Universo. Es decir, hemos aprendido a utilizar la energía para impactar el flujo de energía y para producir las manifestaciones que se dan automáticamente gracias a los flujos de energía. Pero la mayoría de la gente no piensa en la vida en esos términos.

Personas que han dominado su entorno físico lo entendieron a la perfección. Se decía que uno de los maestros de nuestro planeta cuyo nombre era Jesús atravesó las paredes. En realidad no lo hizo, solo caminó entre ellas. Entendió que su cuerpo físico era 90% espacio y 10% materia y la pared tenía 90% espacio y 10% materia, por lo tanto, todo lo que hizo fue poner su parte de materia en la parte de espacio de la pared y paso junto a la pared y lo llamamos caminar a través de las paredes.

Cuando tienes claro cómo funciona el flujo de la vida puedes empezar a afectar y hacer de hecho que el flujo te lleve a donde quieras ir, solo tienes que saber a dónde quieres ir y eso es algo que no todo el mundo sabe, ni todo el mundo sabe que existe tal cosa llamada fluir. Pero tú y yo ahora entendemos que hay algo que se llama el fluir de la vida. Algunas personas pueden referirse a él como el Río de la Vida y hay un dicho popular en todo el mundo: Ir con la corriente. 

No puedes ir con la corriente a menos que sepas que hay un fluir, que existe algo llamado Dios. Entonces la pregunta es “¿Cómo podemos ir con la corriente?” Adivina qué. La corriente va adonde tú quieres que vaya. Todo el mundo tiene la posibilidad de subir al barco de su propia vida y remar en su bote hasta donde quiera ir. Y pueden usar el poder de la corriente para ir a donde quieren ir, ¿puedes creerlo? Espero que lo hagas porque es verdad, te lo aseguro. 

Pero este es el problema que tiene la mayoría. Numero uno, ni siquiera saben que hay una corriente, o Numero dos, si creen que hay una corriente, piensan que tienen que ir a dondequiera que vaya. Y la corriente les está preguntando  a dónde quieren ir. Es como un taxi. No sería interesante subir a un taxi y que el conductor diga “A dónde” y tú digas “No sé, no sé”. Y ese conductor te diga “Bueno, cuando sepas a dónde quieres ir, avísame y te llevaré, pero no puedo llevarte si no sabes a dónde quieres ir”. Eso es lo que nos dice la corriente: “Estoy aquí para llevarte adonde quieras ir”.

Pero lo más importante es que tienes que saber a dónde quieres ir. Tienes que decidir. Y no me refiero tanto a “Quiero ser primer violinista de la Orquesta Filarmónica de Viena” o “Quiero ser un patinador del Equipo de Patinaje Artístico ruso”. No estamos hablando de actividades, estamos hablando del ser.

Mira tu alma. No le importa lo que haces para ganarte la vida. Dice: “En lugar de ganarte la vida, usa tus habilidades para expresar tu vida al nivel de tu alma”. Lo que tu alma quieres que hagas es experimentarte a ti mismo como “ser humano”, no como “hacer humano”. ¿Y qué intentas ser?

Bueno, como yo lo entiendo, estas intentando ser quien eres en realidad, es decir, una demostración y una individualización de la Divinidad. Todos somos parte de Dios, Dios es parte de nosotros, y el deseo más profundo del Universo, a través de la vida misma y a través de cada expresión de la vida misma. Y la maravilla de todo el proceso es que Dios dice que tú decides como quieres hacerlo. Podrías ser lo que quieras ser en términos de lo que quieras expresar, el estado más grande de ser que realiza tu vida y te lleva a experimentar en sí misma la alegría de estar vivo. Pero ¿sabes algo? Cuando estás en la corriente sabes de qué alegría estoy hablando.

Por cierto, todo el mundo ha estado en la corriente en determinado momento de su vida. Puede que no lo haya llamado así, que no hayas dicho: “Estoy en la corriente”. Algunas personas lo dijeron, dijeron: “¡Guau, hoy estoy fluyendo!”. Pero todo el mundo lo vivió al menos una vez en la vida. ¿Alguna vez tuviste un período en el que todo parece ir bien y vives todo exactamente como lo elegiste porque estás en la corriente? Los atletas lo llaman “estar en la zona” o “en el fluir”, pero por lo general eso sucede cuando alguien se propuso que quiere vivir el propósito más amplio de la vida, la experiencia de la expresión de la Divinidad. “Elijo vivir y expresar ahora mismo”.

Tienes que saber a dónde quieres ir. Para estar en la corriente, primero tienes que tomar esa decisión. “¿Qué quiero ser en esta vida en particular?” “¿Qué aspecto de la Divinidad quiero experimentar? ¿Sabiduría? ¿Creatividad? ¿Inspiración? ¿Claridad? ¿Entendimiento? ¿Compasión?” Hay un sin fin de aspectos de la Divinidad. Y puede ser más de uno a la vez. Pero cuando decides qué aspectos de la Divinidad quieres experimentar, el cómo, y a través de ti mismo, en ese momento habrás fijado la dirección y de repente sabrás a dónde quieres ir y luego descubrirás que el Río de la Vida te llevara a ti mismo. No tiene por qué ir en otra dirección excepto en la que quieres ir.

Entonces, tu oportunidad hoy es empezar a seguir la corriente porque está esperando tus instrucciones.  El río no va a ninguna parte en particular hasta que le digas a dónde quieres que vaya. Cuando le dices a la corriente a dónde quieres que vaya, dice: “Bien, te llevaré”.  Así es  como sucede, así que asegúrate de ser claro sobre a dónde quieres ir y luego hazte un favor, no luches contra la corriente, no saltes del bote y empieces a nadar en dirección contraria. No nades contra la corriente, quédate en el bote de tu vida y déjate llevar en la dirección en la que te arrastra la corriente gracias a las instrucciones que le impartiste sobre el destino que escogiste.

Muchos de nosotros nos enfrentamos a la corriente. No somos conscientes de su existencia y, si lo somos, si sabemos que está allí, empezamos a luchar contra la corriente porque a veces parece que por un momento nos hubiese arrastrado hacia un lugar al que no queremos ir, donde no queremos estar. Y a veces la corriente nos sorprende.

En principio, cuando la corriente nos arrastra hacia donde no queremos ir es sencillamente adentrarnos en lo que yo llamo la Cosmología en uno de mis libros, Conversaciones con Dios.  Es atraernos hacia la Ley de los Opuestos, es llevarnos temporalmente hacia un campo que nos permite experimentar cuál es el lugar al que queremos ir. Y para ello, durante unos instantes parece llevarnos hacia donde no queremos ir.

La Ley de los Opuestos funciona de manera muy sencilla: Si quieres estar en la luz debes enfrentar la oscuridad.   Si quieres generar que eres paciente, debes generar situaciones que te generarán impaciencia. Y lo opuesto de todo lo que quieres experimentar tiene que surgir en tu vida para que puedas experimentarlo. Si eso no surgiera, no podrías tener una verdadera experiencia. Al doblar la siguiente curva, a la vuelta de la esquina, descubres que es aquí, después de todo.

A veces, no solo parece que la corriente  te arrastra hacia donde no quieres ir, en algunas ocasiones la corriente te sorprende y te lleva a un lugar que te permite experimentar aquello que deseabas experimentar, pero de una manera totalmente diferente, algo que nunca creíste que podrías experimentar. ¡Deja que la corriente te sorprenda! O como a veces decimos en el Movimiento Nuevo Pensamiento: “Suéltate y deja que Dios haga lo suyo, deja que la corriente te lleve hacia donde te está llevando porque ella sabe a dónde quieres ir y puede llevarte por ahí más rápido que por la ruta que habías elegido”.

Algo que he aprendido en mi vida es a entregarme y dejar que la vida me lleve hacia donde quiero ir, porque una vez que defino mi destino la vida conoce la ruta más corta. Y la corriente de la vida es un mecanismo maravilloso, solo que puede sorprenderte porque toma caminos que no sabías que ibas a tomar y de pronto vives experiencias que a veces son más veloces de lo que jamás soñaste.

Tienes la experiencia de estar exactamente donde quieres. Usa los mecanismos y la metafísica de la vida para ir a donde quieres ir y permítete advertir que la corriente siempre trabaja para ti. Siempre se mueve en la dirección en la que quieres que se mueva aun cuando a veces no lo parezca.

Entonces, busca señales. La corriente te mostrará las señales, te resultará muy claro; no puedes dejarlas pasar sin en verdad las buscas. Te llenarás de energía, en el camino te presentarán señales en forma de energía. Puedes sentir la energía. A veces sentimos que la vida se mueve en la dirección en la que quieres ir, o que no se mueve en esa dirección, pero se mueve tan decididamente en la dirección opuesta que no es la Ley de los Opuestos.  Simple, concretamente, se confunde en cuanto a lo que tratas de hacer.

Cuando tienes en claro lo que intentas experimentar, cuando estés muy seguro y tengas bien claro lo que deseas en la vida, descubrirás que no solo absorbes la energía, absorbes la corriente que se mueve exactamente en la dirección en la que quieres ir; realmente serás su artífice… ¿Has oído lo que he dicho? No solo absorberás la corriente que va hacia donde quieres ir, en verdad aprendiste a crearla, a producir la corriente y hacerla ir aún más rápido y fácilmente hacia tu destino y te conviertes en un verdadero amo de tu experiencia de vida.

Entonces, nos queda mucho por decir sobre esta cuestión de atrapar la corriente, pero quiero que sepan esto: Número uno, hay algo que se llama corriente, es la corriente de energía a través de la vida. Número dos, tienes la capacidad de influir sobre la corriente porque eres parte de ella y puedes adentrarte en esa corriente y manipularla de manera que te lleve directamente hacia donde quieres ir, pero tienes que ser muy preciso, muy claro.

La mayoría de la gente no es clara, ¿sabes? Así que hoy siéntate y pregúntate: “¿A dónde quiero ir realmente con mi vida y por qué quiero ir allí?” Son preguntas que la mayoría de las personas jamás se formula, les resulta difícil ir con la corriente porque nunca se hicieron las preguntas fundamentales de la vida que uno realmente debe formularse y responderse antes de subirse al bote y empezar a avanzar con la corriente. Son cuatro preguntas vitales.

Nº 1: “¿Quién soy?”      

Nº 2: “¿En dónde estoy?”  “¿Qué es este lugar?” Sabes que estamos en la Tierra, el entorno físico. “¿Qué estoy haciendo aquí?”

Nº 3: “¿Por qué estoy aquí?”

Nº 4: “¿Qué puedo hacer al respecto?”

Esas son las cuatro preguntas que la gente jamás se hace en toda la vida: ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué puedo hacer al respecto?

Hay una quinta pregunta que puedes hacerte y realmente puede aclararte si estás o no en la corriente, porque la corriente ya decidió, ya le indicaste algún lugar, a veces con el subconsciente, con el propósito, ¿lo sabías? En verdad puedes decirle a la corriente hacia dónde quieres ir de manera inconsciente. Tu inconsciente sabe a dónde ir y tu mente consciente aún no lo tiene claro. ¿No resulta interesante? Pero hay una pregunta que puedes hacerte antes de tomar una decisión importante en la vida que puede ayudarte a saber si estás o no en la corriente. Antes de optar o tomar una decisión, pregúntate:

Nº 5: “¿Qué tiene que ver esto con la agenda de mi alma?”

Antes de sentarte a comer, antes de pedir algo del menú,  pregúntate: ¿qué tiene que ver esto con la agenda de mi alma? O al tomar una decisión trascendente como: “¿Por qué debo casarme?” o “¿Con quién debo pasar el resto de mi vida?” Antes de aceptar un trabajo, antes de mudarte a una ciudad distinta, antes de hacer algo o de tomar una decisión importante o sencilla, hazte esa pregunta: “¿Qué tiene que ver esto con la agenda de mi alma?” Porque la agenda de tu alma, por supuesto, es la que determina la corriente, es lo que le indica a la corriente dónde ir.

Una vez que decidas tomar decisiones y llevar a cabo decisiones que reflejan la agenda de tu alma, habrás aprendido cómo aprovechar el poder de la corriente. Debes saber que es verdad, que existe, que tienes el poder de hacerla ir a tu destino. Solo ten en claro cómo quieres ir y verás que la corriente de la vida te lleva exactamente hacia el lugar elegido.

Me entristece saber que hay mucha gente que no tiene ni idea de las cosas de las que acabo de hablar. No lo tienen claro y viven su vida confundidos e incluso a veces tristes, con lucha y  tensiones porque no tienen en claro cómo ir con la corriente, pero hay maneras de hacerlo y les aseguro que la corriente existe. Hay un movimiento que avanza en la vida y puedes incorporarte a él si entiendes gran parte de lo que te expliqué.

Si puedes descubrir cómo ayudarte y encontrar la corriente de la vida, ve por ella. Y si algo llega, si aparecen las oportunidades, préstales atención. En algún lugar de tu interior hiciste una opción subconsciente, tu alma sabe exactamente qué es lo que quieres experimentar y expresar en esta vida y te llevará hacia la corriente.

No dejes que la corriente pase de largo, no pienses que algo sucede por casualidad. No existe nada que sea coincidencia. Si me escuchas explicar algo sobre la corriente y de pronto adviertes una oportunidad de aprender más sobre la corriente, no imagines que ocurrió por casualidad. Probablemente, todo es parte de la corriente.

Así funciona la vida, así funciona todo.

 
 
NEAL DONALD WALSCH
 
Fuente: El Manantial del Caduceo
 
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