HRANI YOGA – Omraam Mikhaël Aïvanhov

«Dos o tres veces al día tenemos todos la oportunidad de hacer un ejercicio de armonización de todas nuestras células: el Hrani Yoga.»
Divulga Amor y Luz

«Dos o tres veces al día todos tenemos la oportunidad de hacer un ejercicio de armonización de todas nuestras células.»

ESCUCHA…


LEE…
 

Actualmente, las personas, descentradas por una vida trepidante, buscan los medios para reencontrar su equilibrio haciendo yoga, zen, meditación trascendental o bien aprendiendo a relajarse. Yo no digo que esto no sea positivo, pero he encontrado un ejercicio más sencillo y eficaz: aprender a comer.

Cuando se come de cualquier manera, con ruido, nerviosismo, precipitación, discusiones, ¿para qué sirve ir después a meditar o a hacer yoga? ¡Qué comedia! ¿Por qué no comprender que dos o tres veces al día tenemos todos la oportunidad de hacer un ejercicio relajante, un ejercicio de concentración, de armonización de todas nuestras células?

Si os pido que hagáis el esfuerzo de comer en silencio (no solamente de no hablar, sino de no hacer ningún ruido con los cubiertos), masticando largo tiempo cada bocado, haciendo de vez en cuando algunas respiraciones profundas, pero sobre todo concentrándoos en la alimentación y dando gracias al Cielo por toda esta riqueza, se debe a que estos ejercicios en apariencia tan insignificantes, son los mejores para adquirir el verdadero dominio de sí mismo. El control de estas pequeñas cosas os dará la posibilidad de dominar cosas mayores. Cuando veo a alguien que es negligente y torpe en las pequeñas cosas, es fácil para mí saber no solamente en qué desorden vivió en el pasado, sino también cómo van a reflejarse negativamente todas sus deficiencias en su porvenir. Porque todo está relacionado.

Evidentemente, es difícil callarse durante las comidas para concentrarse únicamente en la nutrición… y aunque uno consiga callarse y controlar sus gestos exteriormente, sigue haciendo ruido interiormente… o aún, si consigue apaciguarse interiormente, su pensamiento entonces vagabundea por otra parte. He aquí por qué os digo que la nutrición es un yoga, pues saber comer requiere atención, concentración y dominio.

Pero para poder concentrar nuestro pensamiento durante las comidas es necesario tener la costumbre de dominarlo en la vida corriente; si estáis siempre atentos a no dejaros invadir por pensamientos y sentimientos negativos, entonces sí, el terreno está preparado y resulta fácil. Me diréis: «Pero entonces, ¿es necesario prepararse toda la vida con el fin de comer adecuadamente?» Sí y no…

No todos los problemas pueden resolverse por el solo hecho de comer correctamente. Debemos considerar las comidas como un punto de partida, lo cual no quiere decir que no haya nada más importante y que podamos abandonamos el resto del día… Es necesario que no se me interprete mal: hay que estar atento y vigilante durante todo el día, conservando también esta atención y esta vigilancia durante las comidas.

Una comida es una ceremonia mágica gracias a la cual la nutrición debe transformarse en salud, en fuerza, en amor y en luz. Observaos cuando habéis comido en estado de agitación, de cólera, de rebelión; luego, durante todo el día manifestáis acritud, nerviosismo, parcialidad, y si tenéis problemas difíciles que resolver, la balanza se inclina siempre hacia el lado negativo. Intentáis justificaros diciendo: «¡Qué quieres, no puedo remediarlo, estoy nervioso!», y para calmaros tomáis medicamentos, lo cual no sirve prácticamente para nada. Para mejorar el estado de vuestro sistema nervioso debéis aprender a comer.

Cuando os encontráis ante los alimentos, debéis dejado todo de lado, incluso los negocios más importantes, pues lo principal es alimentarse según las reglas divinas. Si habéis comido correctamente, todo lo demás se arreglará con una gran rapidez. Comer correctamente permite, pues, ganar mucho tiempo y economizar fuerzas; no os imaginéis poder resolver vuestros problemas más fácil y rápidamente en un estado de agitación y de tensión; al contrario, cuando estáis agitados dejáis escapar los objetos de vuestras manos, decís palabras torpes, tropezáis con la gente y después debéis pasar días enteros reparando los daños.

La mayoría de los humanos no ven que las actividades más insignificantes de la vida cotidiana

tienen un gran sentido. Entonces, ¿cómo hacerles comprender que las comidas son oportunidades para desarrollar su inteligencia, su amor y su voluntad? Todos creen que la inteligencia sólo se desarrolla con el estudio o, en todo caso, a través de las dificultades y de las pruebas (cuando os encontráis en apuros se despierta por fin en vosotros una facultad que os empuja a reflexionar y a encontrar el medio de salir del atolladero)… En cuanto al corazón, al tener mujer e hijos a quienes proteger y ayudar, ni siquiera se les pasa por la imaginación que pueda desarrollarse mientras se come… Naturalmente, lo consideran un disparate. y creen que la voluntad sólo se desarrolla haciendo esfuerzos físicos, deporte, etc. Pues no, los que razonan así no han comprendido nada.

Durante las comidas es necesario comenzar a ocuparse de lo esencial, es decir, de desarrollar el corazón, el intelecto y la voluntad. No es seguro que todos puedan ir a las bibliotecas o a la universidad, que todos tengan mujer e hijos, o que encuentren ocasiones para hacer ejercicios físicos. Pero, necesariamente, todos tienen que comer.

Así pues, ¿queréis desarrollar vuestro intelecto? Pues bien, tenéis ocasión de hacerlo cada vez que utilizáis los objetos que están encima de la mesa. Intentad tomarlos y dejarlos sin que tropiecen, sin mover de sitio nada de al lado: éste es un buen ejercicio de atención y de previsión. Cuando oigo el ruido que hacen las personas con los cubiertos, o cómo los dejan caer, ya conozco los defectos de su inteligencia, y aunque estén diplomados en varias universidades, sé que tienen aún grandes lagunas intelectuales. Efectivamente, ¿para qué les sirven los diplomas si no saben calcular las distancias?

Supongamos que se quiere mover un vaso, pero no se ha previsto a qué distancia estaba delante o detrás de otro objeto, entonces ¡toc! se tropieza. Es un pequeño detalle, pero revela un defecto que va a manifestarse con mayor amplitud en la vida. Estas pequeñas torpezas durante las comidas indican que en la vida corriente muchas personas harán estragos. Indican que les falta una cierta atención interior, y se puede ver ya a pequeña escala lo que harán en ocasiones más importantes de la existencia: hablarán y actuarán sin atención, tropezando con los demás, molestándoles, y pasarán años reparando sus equivocaciones y sufriendo.

Mirad, cuando yo tomo esta botella que sale de la nevera, antes de servirme de ella debo pensar que está húmeda y que si no la seco puede deslizarse de mis manos y romper el plato o el vaso. Debo, pues, secarla si quiero cogerla bien y estar seguro de que no se me escurrirá. Y así debe hacerse para cada cosa, cuando comemos, y en cada circunstancia de la vida… Si un objeto escapa a vuestra visión, a vuestra conciencia, ya no sois su dueño y no os obedece. Para dominar un objeto debéis primero dominarlo por el pensamiento y si se os escapa no seréis jamás su dueño.

Antes de sentaros a la mesa procurad también comprobar que no falte nada, para que no tengáis que levantaros varias veces durante la comida e ir a buscar el cuchillo, el plato, la sal… Es una cosa que he observado a menudo cuando me han invitado a comer: veinte veces la dueña de la casa tenía que levantarse porque había olvidado esto o aquello. Sin embargo, sabemos muy bien lo que necesitamos puesto que cada día se repite lo mismo. Pero ni siquiera nos damos cuenta y siempre sucede lo mismo: hay que interrumpir las comidas para ir a buscar lo que se ha olvidado. Siempre falta algo, lo cual indica que en otros ámbitos de la vida se está igualmente falto de atención y que se es negligente. Entonces, ¿cómo es posible creer que se van a conseguir éxitos con esta actitud?

Para desarrollar vuestro corazón debéis evitar hacer ruido y molestar a los demás, pues ellos también tienen necesidad de apaciguarse, de concentrarse y de meditar. Muchos piensan: «¿Los demás? Y a mí, ¿qué más me da?» He aquí por qué el mundo entero se desmorona: porque no se piensa en los demás. Los humanos son incapaces de vivir juntos porque no tienen ningún respeto, porque no existe ninguna atención de los unos para con los otros. Comer juntos es, pues, una magnífica ocasión para ampliar y desarrollar la propia conciencia.

Lo que nos indica la evolución de un ser humano es la conciencia que posee de pertenecer a un todo mucho más vasto que él, esmerándose en no desarmonizarlo con su actividad, sus pensamientos, sus sentimientos y su ruido interior. Me diréis: «¿Cómo? ¿Un ruido interior?» Sí, todo ruido es el resultado de una disonancia y el ruido que hacemos interiormente con nuestras angustias y nuestras rebeliones perturba la atmósfera psíquica. Aquél que hace este ruido no sabe que para él mismo es muy negativo, y que un día este ruido aparecerá en su organismo bajo la forma de una enfermedad psíquica o incluso física.

Cuando comáis, pensad también en enviar al alimento vuestro amor, porque entonces se abrirá para daros todos sus tesoros. Mirad las flores: cuando el sol las calienta se abren, y cuando desaparece se cierran. ¿Y el alimento? Si no lo amáis no os dará casi nada, se cerrará; pero si lo amáis, si lo coméis con amor se abrirá, exhalará su perfume y os dará todas sus partículas etéricas. Estáis acostumbrados a comer automáticamente, sin amor, para llenar un vacío, pero intentad comer con amor y sentiréis en vosotros una disposición maravillosa.

Ya sé que es inútil hablar de amor a la mayoría de los humanos porque no saben lo que es amor: saludar con amor, caminar con amor, hablar con amor, mirar con amor, respirar con amor, trabajar con amor… no lo saben. Creen que el amor consiste únicamente en estar en la cama con alguien; pues no, evidentemente esto casi nunca es amor. Si supieran amar verdaderamente, el Cielo entero estaría con ellos.

Por lo tanto, durante las comidas desarrolláis vuestro intelecto y vuestro corazón, pero también vuestra voluntad, puesto que os acostumbráis a controlar vuestros gestos, a que sean medidos y armoniosos… y el gesto pertenece al ámbito de la voluntad. Los días en los que os sintáis nerviosos, considerad las comidas como una ocasión de aprender a apaciguaros; masticad la comida lentamente, poniendo atención en vuestros gestos y algunos minutos después habréis reencontrado vuestra calma. Existen remedios muy simples contra el nerviosismo. Habéis empezado a hablar o a trabajar agitadamente: si no hacéis nada, seguiréis intranquilos durante todo el día y todas vuestras energías se perderán porque os habréis olvidado de «cerrar el grifo»… Entonces, paraos un instante no habléis, no os mováis… después, tomad otro ritmo y otra orientación.

Durante las comidas es cuando hay que comenzar a aprender el control y el dominio. Así pues, ejercitaos en comer vigilando vuestros gestos para no hacer absolutamente ningún ruido. Sé que lo que os pido es casi imposible, pero llegaréis a hacerlo y los que vengan aquí después de vosotros se sorprenderán y dirán: «Pero si no es posible, no puedo creer lo que están viendo mis ojos». Y yo responderé: ‘Pues bien, fiaos al menos de vuestros oídos.»

Cuando habéis comido en silencio y en paz, conserváis este estado durante todo el día, pues aunque tengáis que correr de aquí para allá, es suficiente que os paréis apenas un segundo para cercioraros de que seguís en paz. Porque habéis comido correctamente. De lo contrario, hagáis lo que hagáis, tanto si descansáis como si intentáis hablar tranquilamente, seguiréis agitados, perturbados.

De ahora en adelante, la nutrición será considerada como uno de los mejores yogas que existen, aunque no se le haya mencionado en ninguna parte. Todos los demás yogas: Raja-, Karma-, Hatha-, Jnana-, Kriya-, Agni-yogas son magníficos, pero se precisan años para obtener algún resultado.

Mientras que con Hrani-yoga (así es como yo lo llamo), los resultados son muy rápidos. Es el yoga más fácil, el más accesible: lo practican todas las criaturas sin excepción, aunque de forma todavía inconsciente; toda la alquimia y la magia están contenidas en este yoga, el más desconocido y el peor comprendido hasta hoy.

Por eso, aunque os sintáis desbordados por ocupaciones, no os sirváis de ellas como pretexto para no tener ninguna vida espiritual. Tres veces al día, por lo menos, tenéis las mejores posibilidades para uniros al Cielo, al Señor, puesto que debéis comer tres veces al día. Todo el mundo debe comer. Que no tengáis tiempo de rezar, de leer, de meditar, lo comprendo, pero, por lo menos, os veis obligados a dedicar unos minutos a vuestra alimentación. Entonces, ¿por qué no aprovechar este momento para perfeccionaros, para uniros al Señor enviándole un pensamiento de agradecimiento, de amor?

De ahora en adelante, que las comidas sean para vosotros la ocasión de hacer este trabajo espiritual tan indispensable. Muchas personas se creen perfectas porque cumplen las leyes de la sociedad: no hacen daño a nadie, cumplen en conciencia con sus tareas profesionales y familiares, pero, a pesar de esto, el mundo divino está cerrado para ellos y no tienen esta alegría, esta felicidad, esta plenitud, esta luz que aporta la vida divina. Se encuentran perfectos, pero, ¿de qué perfección se trata? Rara perfección es esa en la que nunca se tiene tiempo para el alma ni para el espíritu.

Claro está que es necesario trabajar para cubrir las propias necesidades y no ser una carga para nadie, pero también hay que encontrar unos minutos para alimentar el alma y el espíritu. Hemos venido a la tierra para llevar a cabo una gran misión, pero muchos lo olvidan y sólo piensan en su triunfo social, creyéndose modelos. Pero, ¿modelos en qué? En realidad, no irradian luz, no dedican un solo instante a la vida espiritual, ni a mejorarse.

Estáis en la tierra por muy poco tiempo y cuando partáis no llevaréis nada al otro lado, ni vuestros coches ni vuestras casas; todo esto permanecerá aquí, no partiréis más que con vuestras adquisiciones interiores, que son las únicas que no os abandonarán. He aquí lo que todavía no habéis comprendido, por lo que continuáis sumergidos en actividades materiales, pero, ¿qué provecho sacaréis de ello? Cuando dejéis la tierra deberéis abandonarle todo y partiréis desnudos, pobres y miserables. Todo lo que podáis hacer como trabajo espiritual, hacedlo al menos durante las comidas. Aunque esto no se vea, a pesar de que nadie aprecie estas cosas, hacedlo, comenzad a acumular riquezas, a desarrollar las mejores cualidades en vosotros. Cuando volváis en la próxima encarnación, el Cielo os brindará unas condiciones más favorables para desarrollaros, porque ya habréis comenzado desde hoy a hacer el verdadero trabajo. He aquí una página de la Ciencia divina que debéis conocer, pues aunque todavía no haya sido aceptada, triunfará, os iluminará y os salvará.

 Hrana, en búlgaro, significa «alimentación».

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV

EL YOGA DE LA NUTRICIÓN

Una única vez
Mensual
Anual

Haz una donación única

Haz una donación mensual

Haz una donación anual

Elige una cantidad

€11,00
€22,00
€55,00
€11,00
€22,00
€55,00
€111,00
€222,00
€555,00

O introduce un monto personalizado


¡Mil gracias por tu generosa colaboración!

¡Mil gracias por tu generosa colaboración!

¡Mil gracias por tu generosa colaboración!

DonarDonar mensualmenteDonar anualmente

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.