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LA SANACIÓN POR LA LUZ – Arcángel Rafael

Fuente: Arcángel Rafael a través de Alain Titeca – lapressegalactique.com/author/alaintiteca/

“Cuando vuestra glándula pineal es desincrustada, la visión interior se ilumina, la intuición se desarrolla y entráis en un estado de Clarividencia.”

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Yo Soy Rafael, Arcángel de los curadores y sanadores. Mi Rayo Verde lleva la Luz e inunda vuestras células del Aliento de Vida. Él os conduce hacia la Sanación.

Vuestro Cuerpo de Luz posee dos propiedades que podéis utilizar para establecer el tratamiento y la sanación, ya se trate de auto-curación o de cuidados para otro ser.

La primera de estas propiedades es la elasticidad que da forma al Cuerpo de Luz adaptable a las circunstancias que encontráis durante vuestro viaje en el éter. Tenéis la posibilidad de estirar en conciencia el conjunto de vuestro Cuerpo de Luz y también cada uno de vuestros miembros por separado: brazos, manos o dedos.

La segunda propiedad de vuestro Cuerpo de luz es la capacidad que tiene de penetrar la materia. Podéis utilizar fácilmente esta propiedad para penetrar vuestra propia materia o el cuerpo de aquellas criaturas enfermas y corregir o sanar un órgano, un músculo un tendón o un hueso dañado.

Las intervenciones etéricas se llevan a cabo en las muy altas vibraciones de la Séptima Dimensión. En esta dimensión, el tiempo y el espacio desaparecen y vuestra conciencia puede desplazarse libremente más allá de la materia.

La operación etérica sólo dura un instante de Eternidad.

Por supuesto, para acceder al tratamiento de Luz debéis dominar los viajes en la Merkabah. Ya aprendisteis a detener el tiempo y a replegar el espacio; vibrando más alto accedéis a los cuidados de Luz.

Las intervenciones etéricas siempre se realizan en un estado de consciencia modificada, entre la víspera y el sueño. Son indoloras y la recuperación es muy rápida, siempre y cuando confieis en vuestras células.

Los tejidos vivos tienen que ser tratados con dulzura y benevolencia. Es vuestro anclaje a la vibración del Amor Incondicional lo que os permitirá llevar a cabo estas intervenciones. Como cada experiencia nueva, la primera cura de Luz es sorprendente y desestabilizante, pero una vez iniciado el proceso, fácilmente podéis repetirla, siendo incluso deseable. Debéis comprender que no existen varitas mágicas para acceder al estado de sanación. Es la repetición lo que facilita que las curas de Luz sean exitosas. Cuanto más importante sea la alteración de vuestro organismo, más necesaria será la repetición. Vuestros chakras son como ruedas que giran para abrirse. Ellos son las puertas de entrada más accesibles para penetrar en vuestra encarnación. Después, seguid en consciencia los caminos naturales: venosos, musculares y tendinosos para desplazaros hasta la zona deseada.

Queridos hijos de Gaia, debéis entender que los cuidados de la Luz no tratan los síntomas que sufre vuestra encarnación. El cuidado en las dimensiones sutiles del Ser alimenta vuestras células de Energía y de Amor. Vuestro cuerpo es un universo, un sistema en equilibrio permanente y cambiante.

Las intervenciones etéricas permiten desprender las células enfermas o muertas y la Luz favorece la regeneración de las células, alimentándolas de Energía.

La vía de la auto-curación descansa sobre la confianza en vosotros mismos y en la capacidad de regeneración de vuestras células.

Pedid ser acompañados en cada uno de vuestros viajes interiores. Yo estoy a vuestra disposición y he aquí una forma de llamarme: «Arcángel Rafael, me vuelvo hacia ti en el Amor y en la Luz y te pido que me asistas  en esta intervención etérica.» Humildad y Gratitud.

He aquí tres herramientas que podéis utilizar durante vuestras intervenciones etéricas:

La simple circulación de vuestro Cuerpo de Luz en vuestros tejidos ya constituye un primer modo de dinamización de vuestras células. En efecto, vuestro Cuerpo de Luz es conciencia; él vibra en la Energía del Amor incondicional. Circulando en conciencia por vuestra carne, distribuís a vuestras células esta energía, las alimentáis de Amor y de Luz. Circulando así por vuestros tejidos, abrís la vía, lo que favorecerá la circulación de la Energía en vuestro cuerpo.

El desenganche es la segunda técnica que permite desprender de vuestra encarnación todas las células muertas o indeseables. El desenganche por la Luz, permite en particular eliminar del organismo todas las toxinas acumuladas a lo largo del tiempo; esas toxinas que están enganchadas a vuestras células agravan y fatigan  a vuestro cuerpo.

El alisado de Luz es un masaje interno que estimula y dinamiza las células de vuestros órganos. El alisado permite restablecer o corregir un movimiento energético en alguna zona de vuestro cuerpo que lo necesita. Para realizar el alisado debéis hacer circular varias veces la Luz en un mismo tejido o en una célula hasta que presionando un poco os proporcione alivio.

Os propongo tres ejemplos de intervención en función a las dolencias más corrientes entre vosotros:

Tomemos el ejemplo de una inflamación del tendón en el pie derecho. Acostaos cómodamente sobre la espalda, utilizad una de vuestras técnicas de meditación o relajación para instalaros en un estado de consciencia modificado entre la víspera y el sueño. Colocad la extremidad de vuestro dedo medio sobre vuestro chakra raíz y visualizad vuestra envoltura de Luz penetrando en vuestro cuerpo físico. Vuestra conciencia se desplaza con vuestro Cuerpo de Luz; ella circula a lo largo de vuestros tendones por vuestra pierna derecha y llegando a la altura del pie, seguid el camino del tendón dolorido masajeándolo con vuestra Luz en el sentido que más os alivie. Repetid la operación las veces necesarias hasta que el dolor se haya mitigado. Dejad que vuestras células descansen y se regeneren durante unas horas y luego practicad un masaje externo con un aceite esencial y enviando Amor a vuestro tendón.

Vuestro modo de vida y aquello que ingerís, pero también el exceso de estrés y de ansiedad generan en  muchos de entre vosotros trastornos digestivos como las úlceras gástricas y otros. Tumbaos sosegadamente sobre la espalda y regulad consciente y suavemente vuestra respiración. Apaciguad vuestro estado mental y vuestro mundo emocional. Dejad que vuestra conciencia se deslice entre la vigilia y el sueño y contactad con vuestra envoltura de Luz. Poned una mano sobre vuestro plexo solar. Suavemente penetrad vuestra carne y entrad en vuestro estómago. Contemplad su volumen, sus paredes y las mucosas que secretan ácidos benéficos para el proceso de digestión. La melaza alimenticia que se encamina hacia la tapa intestinal. Ved la belleza de este órgano vivo; acariciad con la Luz sus paredes y separad a su paso todos los artificios inútiles. Si en algún lugar percibís fuego, apaciguadlo con un suave soplo de dulzura. Sentid los movimientos del diafragma que asciende y desciende con cada una de vuestras respiraciones, ejerciendo así un masaje natural y permanente de vuestro sistema digestivo. Introducíos ahora en vuestro intestino grueso; descubrid este órgano inteligente y cómo las neuronas presentes en él analizan la situación de lo que se presenta en vuestro sistema digestivo y cómo se comunican permanentemente con las células de vuestro cerebro. Aprovechad la visita interior digestiva para desprender toda materia indeseable que se halle presente en los escondrijos de vuestro intestino. Id ahora a vuestro intestino delgado; observad cómo sus meandros están en permanente movimiento. El paso en consciencia de vuestro Cuerpo de Luz relaja este órgano y favorece la circulación. Aprovechad vuestra visita para eliminar las materias descompuestas, los eventuales pólipos diversos y otros excrementos inapropiados.

El tercer cuidado de la Luz que deseamos presentaros os concierne a todos. Se trata de la limpieza de vuestra glándula pineal. Esta pequeña glándula en forma de piña está situada en el centro de vuestro cerebro; ella es el asiento de vuestra visión interior y de vuestra intuición. Es también la que ajusta vuestro reloj interno y secreta la melatonina, también conocida como la hormona del sueño. Todo lo que ingeris, en particular el exceso de flúor, ensucia y cristaliza vuestra glándula pineal que con el tiempo deja de funcionar. Una cáscara mineral blanquecina y ligeramente rosada la recubre y obstruye su funcionamiento. Podéis visualizar fácilmente esta glándula y en una cura de Luz deshacer la indeseable cáscara mineral. Podéis realizar esta operación etérica cuando estáis en una fase de consciencia modificada entre la vigilia y el sueño. Poneos en contacto con vuestro Cuerpo de Luz y sentid su vibración alta y sutil. Poned la punta del dedo medio sobre vuestro punto Feng Fu ubicado en la base del cráneo, por encima de la nuca. Ved cómo vuestra mano de Luz penetra vuestro cráneo y atraviesa vuestro cerebelo. De paso, contemplad vuestra actividad neuronal como si fuera una galaxia estelar,  una  inflorescencia coloreada cuando las neuronas están activas. Contornead vuestro bulbo raquídeo y descubrid vuestra glándula pineal. Muy suavemente, desprended las calcificaciones adheridas a la glándula pineal. Limpiadla de los cristales de fluorita que obstruyen su funcionamiento. Sois por naturaleza Seres multidimensionales y os invitamos a colaborar en la intervención de la Luz con varios otros aspectos: Del lado de la alimentación, el cilantro fresco facilita la desincrustación de la glándula pineal. También podéis  llevar con vosotros lapislázuli; esta piedra favorece la apertura del Tercer Ojo, el centro energético que está relacionado a la glándula pineal. Finalmente, para consolidar esta acción, podéis practicar masajes con los aceites esenciales de Palma-rosa y de Incienso. Cuando vuestra glándula pineal es desincrustada, la visión interior se ilumina, la intuición se desarrolla y entráis en Clarividencia.

YO SOY Rafael

Visto en hallegadolaluz2.blogspot.com

 

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