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SIÉNTASE ABUNDANTE – Juan Carlos Atoche

«Usted no se hace rico secuestrando dinero, sino poniéndolo en movimiento.»

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Uno no puede superar la pobreza interpretando el papel del pobrecito.
“No tengo”
“No puedo”
“No me alcanza”
Esas expresiones no son estados financieros, sino más bien expresiones de un estado mental.
Y lo que hay detrás, es decir lo que hay más allá de la aparente pobreza, son emociones de escasez. Y eso es más dañino porque las raíces de la escasez nunca producen riqueza.
En la Biblia, concretamente en Santiago 3:11-13, se nos da a entender que las fuentes de agua salada no producen agua dulce. “Hermanos míos -pregunta Santiago- ¿puede la higuera producir aceitunas o higos la vid?” Pues lo mismo es para el pensamiento: Así como las fuentes de agua salada no dan agua dulce, las fuentes de escasez no generan riqueza. Leas lo que leas, emprendas lo que emprendas, si tu pensamiento es de escasez, tú siempre serás pobre.

Y estas emociones de escasez tienen la manía de camuflarse y manifestarse en nuestras bromas, en la música que escuchamos y, en general, en nuestro día a día.

Por ejemplo, a mucha gente no le gusta pagar. Mucha gente se hace la pobrecita. Quisieran que todo fuera gratis.

Una vez, vi a un señor sentarse en un puesto de comida, pidió un plato, comió de lo más tranquilo y al terminar, en lugar de preguntar el precio, dijo: “Cuánto es el dolor, señora?” En esta escena nuestro amigo comensal bromea con la idea de que pagar es un dolor.

Recuerdo otro caso. Una chica está vendiendo ropa y de pronto se acerca su amiga, mira las prendas y luego de probarse una y otra, pregunta por el precio de una blusa. Entonces le dan el precio y ella lanza su pregunta: ¿Y a cuánto para las amigas? En esta última escena la amiga utiliza la amistad como un recurso para sacar provecho: “o sea, como somos amigos tienes que cobrar menos.” Su modo de pedir rebajas no es desde la posición de un negociador, sino desde la posición de la escasez.

El otro día dos personas conversaban cuando de pronto uno le dice al otro: “Vamos a comer, yo invito tú pagas.” “Vamos – respondió el amigo – esta vez invito yo, la próxima pagas tú.” Siempre que podemos le achacamos al otro la responsabilidad de pagar o le advertimos que para la próxima él tiene que hacerlo.

La escasez es peligrosa porque nos limita, nos plantea el sufrimiento como una constante. Entonces, como nos duele ganar dinero, nos duele soltarlo. La vez pasada escuché a otro señor decir: “Yo me saco la mugre para ganar mi plata.” Piense en esa expresión: ME SACO LA MUGRE. O sea, tanto he sudado para ganar mi dinero que hasta me saqué la suciedad.

Sufrimos con la pobreza, pero la toleramos y hasta bromeamos con ella. En el Perú tenemos los famosos Chifas, que son restaurantes que ofrecen una fusión de comida peruano/china. Entonces es común escuchar que las personas bromeen diciendo “vamos al chifa PON TU” haciendo a referencia a que tú debes pagar.

En el campo del amor te hacen creer que para ser feliz tienes que encontrar a tu media naranja. O sea, eres incompleto, te falta tu otra mitad.

Yo creo que la riqueza empieza con los sentimientos de abundancia. Grandes estudiosos dicen: “La abundancia no es algo que usted tiene, sino algo con lo que usted sintoniza.” Usted se tiene que SENTIR abundante. La persona abundante disfruta, comparte y agradece. Siente que tiene. Siente que puede. Se siente completo. Es dador. Dice la palabra: “Porque a todo el que tiene, {más} se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.”
Usted tiene que pensar que hay riqueza para todos. Tiene que sentir que el universo, como dice el libro “La Ciencia de Hacerse Rico”, es un infinito almacén de riquezas. Y las riquezas, como el sol, salen para todos. Así que no se haga el pobrecito o la pobrecita. Deje de dar lástima y empiece a compartir sus bendiciones. Disfrute de lo que hace y le irá mejor. Deje de “cuidar su dinero” y empiece a administrarlo porque el dinero debe circular. Debe fluir. Usted no se hace rico secuestrando dinero, sino poniéndolo en movimiento. A este respecto hay un par de refranes muy buenos. Uno de ellos dice: “Dinero que va y viene, a su amo mantiene.” Y el otro dice: “Porque al que comparte y es generoso, la gente hace poderoso.”

¡Saludos para todos, y éxitos siempre!

 

Juan Carlos Atoche

 


 

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