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EL ANCLA – Jesús a través de Gerlin Guzmán

«El ancla llega hasta el fondo, se hunde en la arena y el barco queda “libre” flotando, pero con una conexión, un polo a tierra que le permite saber dónde está.»

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Las estrategias recónditas de tu mente han originado un océano estruendoso en ti, donde, por más que lo intentas, no puedes ver ni pisar el fondo, no puedes sentir con tus pies la arena y, por supuesto, no te paras con firmeza.

Para que en tu dimensión entiendas en qué punto te encuentras anclado, voy a explicarte qué es estar anclado. «Estar anclado» es una expresión que me gusta para hacer el simil con el ancla de un barco: el ancla llega hasta el fondo, se hunde en la arena y el barco queda “libre” flotando, pero con una conexión, un polo a tierra que le permite saber dónde está y, más que eso, sabe que para moverse tendrá que concienciarse y recoger su propia ancla.

Estar anclado a esta experiencia terrenal te permite ver y disfrutar de otra manera tu paso por esta escuela dimensional, hay que tener los pies bien asentados en la tierra para disfrutar cada una de las facetas, sentimientos y emociones que te ofrece esta dimensión. El amor, el dolor, la frustración, la alegría, la calma, la tristeza… son diferentes emociones que solo vives aquí y que anhelaste poder venir a aprender. Pero la situación cambia cuando estás aquí y te abrumas por todos los velos que te pones, olvidas tu misión, tu intención de venir a esta vida y entonces, simplemente, quieres que todo termine rápidamente para volver a la Paz y al Amor Incondicional que vagamente recuerdas y añoras.

Yo puedo contarte que esta experiencia que estás viviendo es única y que los retos los pusiste tú mismo, revisa desde tu corazón cada alegría porque, como humano, piensas y analizas mucho tus pesares y preocupaciones, pero se te olvida analizar de igual manera cada felicidad, cada logro, cada instante de paz y amor; y es que esos instantes también tienen enseñanzas para tu vida.

Vive tu vida como las palmeras. ¿Las has visto? ¡Tan altas! El viento las mueve y ellas se dejan llevar a su ritmo, moviéndose a su paso, algunas veces más fuerte que otras, sí, pero ¿sabes porqué resisten? Porque su raíz está anclada a la tierra, a su existencia aquí en la 3D.

Crece como la palmera, llena de frutos, de colores… Deja que florezca en ti lo que deba ser y permite también que tus hojas secas se caigan y, aunque parezcan que son muchas al mismo tiempo, no olvides que la raíz y el ancla te mantendrán a flote.

Disfruta de tu paso por esta escuela maravillosa; ríe, aprende, disfruta y atesora los aprendizajes. Y no olvides soltar desde tu barco el ancla para que puedas disfrutar el presente estando aquí, si querer estar allá, en otra dimensión. Haz de tu vida esa otra dimensión que anhelas.

¡Mira tus pies! Son el equivalente a las raíces de la palmera y al ancla del barco. Asegúrate de no solo mirar tu entorno desde la altura de tus propios ojos, a veces es hermoso y necesario mirar desde allí donde estás, desde el piso que pisas, desde donde están puestos tus pies.

Yo camino sobre la arena contigo, a tu lado siempre.

Con Amor,
Jesús

 

Canalizado por Gerlin Guzmán

 


 

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