AYUDAR A OTROS – Jeshua a través de Pamela Kribbe

¿Puedo ser bondadoso, ayudar a otros y tenderles la mano? ¿Puedo celebrar la vida aquí y compartir con los demás la alegría y la felicidad?»
Divulga Amor y Luz

¿Puedo ser bondadoso, ayudar a otros y tenderles la mano? ¿Puedo celebrar la vida aquí y compartir con los demás la alegría y la felicidad?»

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Amados amigos:

Estoy muy feliz de que hoy nos hayamos reunido nuevamente para celebrar la Nueva Era. La Nueva Era ya no es algo que esté en un futuro lejano. Es algo que crece bajo tus pies y que florece aquí y ahora. Una nueva conciencia, un nuevo conocimiento está naciendo en el mundo. Eso tiene que ver con la energía en ciernes del corazón de muchas personas, y ustedes son los pioneros. ¡Los pioneros! Ustedes son los primeros que han llevado la semilla dentro de ustedes y la han plantado en la Tierra.

Ustedes son Trabajadores de la Luz, aquellos que llevan un profundo deseo en su alma de difundir la Luz de la conciencia para que pueda haber más paz, alegría y tolerancia en la Tierra. Más espacio para ser creativos y compartir. La libertad de disfrutar el uno del otro en apertura y amor sin esas obligaciones, estándares y valores onerosos que ha heredado de su cultura y que actúan como una prisión a su alrededor. Su deseo de cambio proviene de su corazón y estamos quitando las rejas de las ventanas de esa prisión.

Aún así, tú te escondes muy a menudo. Construyes una jaula imaginaria a tu alrededor donde aguardas ansiosamente y en la que te preguntas si está permitido que establezcas tu nueva Luz y que esa Luz e irradie en este mundo. Todavía hay viejas energías en acción, porque el surgimiento de las nuevas solo puede tener lugar cuando las viejas se hayan extinguido. Primero tiene que haber una especie de desaparición, y es justo antes de ese momento final, cuando el marco tradicional se desvanece y estalla una nueva conciencia, cuando lo viejo comienza a resistir. Y a veces te golpea como miedo: «¿Puedo hacer esto? ¿Puedo ser parte de lo nuevo? ¿Hay un lugar en este mundo para el ángel en mí? ¿Se le permite al ángel en mí expresarse aquí? ¿Puedo ser bondadoso, ayudar a otros y tenderles la mano? ¿Puedo celebrar la vida aquí y compartir con los demás la alegría y la felicidad?»

La misión de tu alma en la Tierra es ser el ángel que eres, para eso has venido aquí. Y no se equivoquen, ustedes son pioneros, ¡pioneros! De manera que no pertenecen a los viejos marcos y estructuras del pasado que tan a menudo se basan en el poder y la autoridad de las relaciones jerárquicas. Hay roles estrictamente definidos, especialmente en situaciones laborales, que se centran en una educación, habilidades o talentos específicos, mientras que el ángel que hay en ti no se limitará a aspectos específicos que puedan medirse mediante diplomas o títulos, por ejemplo. El ángel en ti es una energía pulsante que proviene de la fuente de la vida misma, y no estará limitada por pensamientos ideados por humanos e ideas que no encajan con lo que realmente eres. Tienes que aprender a familiarizarte de nuevo con esa parte libre y sin trabas en las profundidades de tu ser.

Esa parte te ha dado miedo e incluso de niño se te hizo desconfiar de ella. Un niño posee un flujo de vida bastante espontáneo y lo disfruta; con qué facilidad vive un niño dentro de esa espontaneidad de sentimiento, las emociones fluctuantes. También tiene un deseo muy claro de hacer o no hacer ciertas cosas. El niño dice «sí» o «no» con mucha facilidad y sabe lo que quiere y lo que no quiere. No tiene todas esas reservas de «¿Puedo hacer esto o no?» El niño no tiene las mismas poderosas inhibiciones que tienes tú. Tú has acumulado muchos pensamientos limitantes en el curso de tu vida, pero también eres tú quien tiene un deseo ardiente en tu alma de despejarlos.

Para empezar, esa «limpieza» es algo que haces por ti mismo y por los demás. Cuando vives en tu luz, en tu grandeza, cuando te atreves a manifestar sin restricciones la vibrante energía del ángel dentro de ti, te conviertes en un ejemplo para otras personas. Si no tienes miedo de lo que otros encontrarán, pensarán o esperarán, entonces te conviertes en un ángel de Luz para ellos. No porque les ofrezcas una ayuda concreta, sino simplemente siendo la persona que eres: una fuente de Luz y Belleza. Tu ser, esa fuente, genera inspiración en otras personas porque se siente optimista, hermoso y alegre y no necesitas trabajar duro para lograr ese efecto.

Ayudar a los demás no es algo que hagas, es un estado del ser. Piensa en todos los maestros que te han precedido que conoces por tu historia, personas a las que se les ha llamado maestros o santos. Vivían en sí mismos y no a través de los demás. Experimentaron en sí mismos la fuente de su propia divinidad, el ángel, y eso les produjo un deleite y un éxtasis que puede ser difícil de expresar con palabras: experimentaron la fuente de su propio ser ilimitado. Trajeron el Cielo a la Tierra porque no se experimentaron miedo a sí mismos, sino que irradiaron quiénes eran de una manera ilimitada. Simplemente siendo quienes eran, eran un faro de luz para otras personas. La gente vio su Luz y quiso estar con ellos, porque veían que esos maestros vivían felices, sin carga, relajados. Y a los maestros no les costó ningún esfuerzo; simplemente se centraron en esa fuente de Luz dentro de sí mismos y la alegría y el deleite que experimentaron crearon chispas de inspiración en los demás.

Por lo tanto, no necesitas trabajar para ello. Tu único trabajo es encontrar esa Luz dentro de ti, aquí y ahora, y atreverte a vivirla y disfrutarla, porque ahora formas parte de los maestros del Nuevo Tiempo. Y no dudes en aceptar ese título, porque no es una cuestión de ego o arrogancia. Simplemente siente en tu alma un profundo deseo de cambio al exponer viejas estructuras rígidas para hacerlas más flexibles, para permitir un flujo de nueva creatividad, libertad y amor en el mundo. Eso es lo que viniste a traer aquí.

¿Y cómo se hace eso? ¿Cómo te conectas con esa Luz vibrante del ángel, del portador de Luz que está en ti? No necesitas tratar de encontrarla o luchar por ella, porque esa Luz ya está ahí, fluye a través de ti. Da vida a todo lo que eres ahora: a tus sentimientos, a tus emociones, a tu cuerpo… Sin esa Luz, no estarías presente aquí en la Tierra, por eso ya existe. Está en todas las células de tu cuerpo, en tu corazón, en tus sentimientos… Sin embargo, y en algunos lugares más que en otros, se ha cubierto por una capa de oscuridad, o podría decirse que por una capa de ignorancia, de no estar conectado con lo que eres realmente.

Me gustaría hablar de esa capa con más detalle. Esa capa es el velo de la ignorancia que te cubres cuando no estás conectado con tu Yo esencial. Siente esa capa dentro de ti por un momento, desde la luz de tu conciencia y sin juzgarla. Siente la tensión de esa capa, que incluso puede ser física, pero deja que esté ahí. Si sientes una opresión en uno de tus centros energéticos, ya sea el estómago, el pecho, la garganta o donde sea que la sientas, mírala con una mente muy abierta, pero permítele estar allí, porque no puede hacerte daño.

Tú eres un ángel lleno de empatía, compasión y amor a ti mismo. Imagina que pones una mano en esa parte de tu cuerpo energético que está oprimida. Basta una suave caricia, un gesto que diga: «Te dejo que estés ahí, está bien. Tengo compasión por ti y podemos solucionarlo». Y luego profundiza conscientemente en ese lugar oscuro, en esa parte que no puede ser quien eres. Allí vive el miedo y quizá también el dolor, el arrepentimiento y la ira. Ve hacia él; ve a la parte más oscura de ti, la parte que más te oprime, la parte que constituye tu prisión.

Estamos ahí contigo; nosotros, los del otro lado que te asistimos. Todos y cada uno de vosotros tiene guías y está rodeado por esa energía de ayuda, así que no tengas miedo de mirar esa oscuridad en ti mismo. Observa detenidamente los bloqueos, las defensas, que podrías encontrar en esa oscuridad. Ve si algo llama tu atención o se acerca a ti. Y considera esta pregunta: «¿Por qué no puedo permitir que mi Luz brille e irradie libremente en el mundo? ¿Qué me lo impide?»

Uno de los primeros miedos que encuentras allí y que puede bloquearte es cuando te dices: «No puedo; No sé cómo; Dudo de mi habilidad; No puedo hacer esto». Mira si reconoces esa forma de pensamiento en ti mismo. ¿Quién te dijo eso? Quizá veas la fotografía de alguien en particular. Puede que sea uno de tus padres o alguien más de quien hayas asumido esa duda de ti mismo que te dice que no deberías ser quien eres. Deja que ese pensamiento pase y tómate el tiempo para hacerlo. ¿Qué te ha dado la sensación en esta vida de que: “No puedo hacer esto. Tengo que controlarme. No me atrevo a hacer esto, porque da miedo. La gente me rechazará o me condenará por lo que soy. Ser yo mismo es demasiado doloroso». Invoca con delicadeza aquellas experiencias que te han llevado a a esa sensación y míralas desde la perspectiva de la persona que realmente eres, el ángel en ti. Abraza ese dolor, abraza esa incertidumbre que hay en ti mismo y di: “Ya puedes relajarte, porque comprendo tu pesar. Estoy contigo. Yo soy quien te cuida y te aseguro que puedes restaurar tu Luz».

Date ese ánimo, rodéate de la Luz de quién eres, del ángel en ti. El ángel que hay en ti no se ve afectado por tu ansiedad. Él observa esa ansiedad con compasión y amor y comprende cómo se produjo, pero el ángel no se deja vencer por esas emociones. Siente cuánto más grande eres que tu miedo. Siente esa grandeza a pesar del miedo que experimentas. Y también asume que sabes lo que tienes que hacer y que lo harás. Siente eso en tus extremidades, en tus brazos y piernas: “Yo sé quién soy y sé lo que tengo que hacer”.

Ahora miremos otro posible bloqueo, una defensa, y eso es la ira. El miedo tiene que ver con ser visible para el mundo exterior. Allí fuera has tenido muchas experiencias negativas que pueden haber ocurrido en esta vida y también en otras vidas pasadas. Puede que en algún momento hayas decidido que no querías volver a experimentar ese tipo de reacción y no dejaste que tu Luz brillase. De modo que ahora te falta voluntad para que te dejes ver y te dices: «Estoy enojado, por eso me cierro». Hay una resistencia a ser visible, abierto y vulnerable.

Muchos de ustedes tienen heridas de su niñez, de cuando aún estaban abiertos y eran espontáneos. En aquel entonces, tuviste experiencias negativas cuando alguien hizo un comentario mordaz, cuando alguien rechazó tu originalidad, cuando alguien atrofió tu flujo creativo y, de repente, sentiste que no eras bienvenido ni aceptado por aquella persona. Y entonces te encerraste en ti mismo. Reprimiste tu ira como resultado de que aquello sucediera y te dijiste: «Bueno, está bien, no voy a ser parte de eso». Y luego te encerraste cada vez más en tu interior hasta que se convirtió en una prisión.

Pero mientras te apagabas y te encerrabas en tí mismo, no podías hacer mucho más, porque a menudo aquello era lo único que sabías hacer para sobrevivir y para protegerte. Tenías que cerrar la puerta porque sentías que no aguantabas el dolor de ser rechazado por lo que eras, que tenías que acallar tus sentimientos de inmediato, que no podías soportarlo. Pues bien, honra el hecho de que reaccionaste de esa manera en aquel momento. Ese mecanismo de defensa, encerrarse en uno mismo, es algo muy comprensible; es una reacción muy humana.

Pero ahora siente cómo te has vuelto más fuerte que ese dolor. Ahora puede tener la seguridad que te faltaba cuando fuiste rechazado, porque ahora estás más seguro dentro de tí. En esencia, no perteneces a este mundo, por lo que no tienes que reaccionar a los acontecimientos que te rodean. El que estés aquí, se trata de ti y de permitirte ser quien eres. Las personas que no puedan aceptar eso, desaparecerán de tu vida y serán reemplazadas por aquellas que serán afines y querrán compartir contigo.

No tengas miedo al rechazo. El miedo al rechazo es uno de los mayores obstáculos con los que te toparás en tu camino. Y debido a que ese rechazo duele, ha surgido dentro de ti una falta de voluntad para mostrarte. Eso provoca que en tu ser haya una parte oprimida, como una barrera, de la que ya te hablé antes. Deja que la Luz llegue a esa barrera, pero no la retires. Simplemente rodea la barrera con cariño y compasión y di: «Entiendo». Habla con esa parte oprimida de ti mismo. Puedes figurártela como un niño enojado, por ejemplo, así que puedes decirle que ya puede calmarse, porque le vas a dar la libertad que necesita; que no te importa lo que los demás piensen de ti, porque tú sabes lo que es mejor para ti. «Yo soy quien soy. Soy bienvenido y llevo mi Luz con orgullo y dignidad. No he lastimado a nadie con mi Luz. Simplemente soy quien soy, especialmente en este momento de cambio y transición».

Durante este tiempo de cambio en el campo de la conciencia en el mundo, es posible que sientas un fuerte impulso de volver a salir con tu Luz y colaborar en dicho cambio de conciencia. Y será entonces cuando, seguramente, te toparás con tus barreras y defensas más profundas: el miedo y la renuencia a presentarte como un ángel de Luz. Es cuestión de ver esas defensas en ti, abrazarlas amorosamente y perdonarte por las medidas necesarias que alguna vez tuviste que tomar cuando te encerraste en ti mismo. Hacer eso te ayudará a acercarte nuevamente al núcleo de quién eres, el ángel vibrante.

Cuanto más te conviertas en tu propio amigo, más feliz serás y más señales recibirás de tu Yo Superior, tu yo ángel, acerca de lo que tienes que hacer y de lo que disfrutas haciendo y te hace feliz. No tengas miedo de apartarte de las viejas estructuras, ya sea un trabajo en particular o un cierto patrón de pensamiento arraigado. Hay algo nuevo esperándote. No se trata de una forma de hacer las cosas específicamente definida, porque ustedes son los que están creando nuevas formas de cooperar en el mundo, nuevas formas de trabajar juntos.

Ustedes no encajan en las estructuras existentes, porque son los creadores de nuevas estructuras que son más flexibles y están más en sintonía con la conciencia del corazón. Por eso les pido que confíen en esa Fuente que hay en ustedes mismos, esa luz pulsante. Y este es el momento adecuado para ti, porque serás ayudado y apoyado cuando te atrevas a confiar y a abrirte de nuevo; cuando te conectes completamente con la Fuente que hay en ti mismo.

Este es el momento adecuado. Hoy más que nunca, se necesitan personas como tú que estén dispuestas a compartir su Luz libre y abiertamente. Se necesitan personas que tengan el valor de no vivir con las expectativas habituales y que estén dispuestas a ser vistas como diferentes. Personas que realmente se atrevan a mirar directamente a otra persona con una mirada directa y abierta y que se den la mano en una alegre bienvenida.

Ha llegado la hora para ti y, lo más importante, es tu propio destino, tu propia intención, lo que te ha traído aquí. Por lo tanto, la fuente de tu mayor alegría es poder vivir en la Luz, ser totalmente quien eres. No dudes en hacer lo que sientes que quieres hacer. Ese sentimiento es tu guía, ya que eso te llevará a donde necesites estar.

Gracias a todos por la perseverancia y el coraje que ya han demostrado para encontrar su camino. Ustedes no se rinden, no se conforman con menos que la verdad. Por eso son los pioneros de lo nuevo en la Tierra, y yo les doy las gracias por serlo.

Los que estamos aquí con ustedes, los que están conmigo y yo, representamos la energía de Cristo. Pero ustedes son los que permiten que esa energía nazca en la Tierra y quienes la viven y, por eso, cuentan con nuestro más profundo aprecio y respeto.

¡Gracias por estar ahí!

Con amor,

JESHUA

 

Canalizado por Pamela Kribbe
 
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