EL GENIO DEL CORAZÓN (AGNI YOGA) – Episodio 1: «El genio del corazón»

«El Genio del Corazón es la genuina expresión del sentido más elevado de la amistad que cada uno de nosotros alberga dentro de sí.»
Divulga Amor y Luz

«El Genio del Corazón es la genuina expresión del sentido más elevado de la amistad que cada uno de nosotros alberga dentro de sí.»

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Queridos todos:

Os ruego que me permitáis abrir las puertas de esta tarea con la Luz de la amistad que en los mundos internos de nuestra más íntima esencia, todos nos profesamos de la manera más fraternal, abierta y sincera.

Permitidme unir mi proximidad a la vuestra tal como hacen los buenos amigos y unir mi afán a vuestro afán en un amistoso reencuentro ya que como Almas, como Hijos de Dios… y con toda seguridad… siempre hemos estado y estaremos en permanente comunión del gozoso proyecto que es expresar SU infinita Humanidad…

Una tarea que, os confieso, me resulta apasionante porque surge de ese manantial del que es imposible que sus aguas dejen de brotar. Es decir… surge del Corazón de la Humanidad y como bien intuimos, ese Corazón es el motor de la Vida que a todos nos alienta de principio a fin de la gloriosa aventura en la que estamos embarcados…

Permitidme también, comenzarlo citando obligadamente a Quien, en su “negociado” del Corazón, representa nuestra “Corona” más elevada ante “Aquel Del Cual Nada Se Puede Decir”, según nos sugiere sabiamente el gran libro egipcio “El Kybalión”.

Siendo así… sea mi primer pensamiento al pulsar el teclado, al tratar de dar una expresión cercana y entendible a Quien tiene un nombre y cuyo rostro amable lo dejamos en manos de nuestra imaginación pero que, ciertamente, su aura resplandeciente con toda seguridad alienta nuestro Corazón al percibirnos dentro de ella. Cuando sumergimos nuestra propia Luz en esa Luz mayor que, ciertamente, es El en nosotros… En ti, en mí, en todos…

Y me refiero al “Genio del Corazón”. Aquel que es el real protagonista de nuestra vida… Aquel que es la perfecta y genuina expresión del sentido más elevado de la amistad que cada uno de nosotros alberga dentro de sí.

Es el confiable peregrino que camina a nuestro lado… la brújula, el guía que nos acompaña, sugiere y apoya en todas cuantas experiencias podamos ofrecer al proyecto divino que cada uno de nosotros es y expresa allí donde nuestros pies, nuestra mente o nuestro impulso vital se exprese.

Va pues el goce de este trabajo dedicado a Él y a sabiendas de que todos somos los tubos de un órgano de sonoridad creadora, de tonos inconfundibles que expresan, armoniosa e imparable, la obra musical, la obra creadora de la que Él es director…

Si ha reclamado vuestra atención este trabajo y os habéis sentido atraídos hacia él… sed bienvenidos… ya que tal como hacen los chiquillos gozosos, surge como una invitación a bucear por los lagos sagrados de nuestro propio Corazón… A bucear en ellos permitiendo que la intuición sea el oxígeno que nos aporte el vigor de la Vida y la confianza más cierta, profunda e iluminada por la Luz que surge del Corazón y que constituye la lámpara que alumbra el Sendero de nuestra vida. Ese “sendero” que tiene muchos nombres… tantos como urge la permanente necesidad de buscar la Verdad y, entre ellos, un “sendero” que por muchos hombres y mujeres es conocido como Agni Yoga… La Senda del Fuego…

A lo largo de diversos trabajos intentaré aproximaros mi particular visión de dicho sendero. El propósito es que, en él, ambos compartamos pan, agua, sol y el calor tal como hacen los buenos amigos pero, también, el descanso y el agua fresca mientras ante nuestra visión crece la proximidad de la meta…

Y ahora que como amigos reposamos a la sombra fresca de un árbol, permitidme expresar en voz alta mis reflexiones y destacar tres aspectos que debo, necesariamente, agradecer a la Vida…

El primero de ellos es el profundo agradecimiento que siento por cuantas “fuerzas internas” me

han guiado hacia este Sendero del Fuego y que es una traducción al castellano de las palabras Agni Yoga utilizadas por la sabiduría de Quienes, desde los Planos Internos, aconsejan nuestros pasos en él. Un agradecimiento a todos Ellos y, no queriendo extenderme, debo citar al Maestro Morya, como Gran Inspirador de este impulso de Fuego surgido en los comienzos del Siglo XX.

Mi gratitud infinita al valor de ser capaz de romper con lo cristalizado, a la creatividad de Jeddu Krishnamurti como vehículo inspirado de un espíritu y una mente liberada más allá de todo apego.

A Vicente Beltrán Anglada a quien allá por Barcelona, España, y hace muchos años, tuve el honor de conocer personalmente y escuchar de él las primeras lecciones sobre Agni Yoga y de los misterios de La Gran Fraternidad Blanca. De él, muchos tuvimos la alegría de percibir sus pasos y pudimos advertir como iba colocando tal como en una vía romana los miliarios que a mí, particularmente, me señalaban el porqué de mis crisis, de mis dudas y del creciente vigor con el que debía dar ese paso en un vacío desconocido, ante el profundo abismo que se abre en nuestro interior y que todos, tarde o temprano, debemos atrevernos a dar…

El segundo de ellos es que, a lo largo de estos trabajos, todo cuanto pueda decir, comentar o sugerir no es sino resultado de mi propio atrevimiento y bajo mi propia responsabilidad. Bien

sabemos todos que la Verdad está sembrada hasta en el último rincón de la Vida y que la visión que podamos tener de ella es tan diversa como la imposibilidad de reconocerla plenamente. Asumo pues esa copa… asumo beber de ella ya que, como bien sabéis, es imposible rechazarla a sabiendas que de hacerlo, tarde o temprano nos volverá a ser presentada por esa Gran Maestra que es la Vida…

El tercero es una sincera petición. Y vuelvo a dirigirme personalmente a ti… Si al escuchar estos

trabajos, al leer su texto, al razonarlos, al hacerlos tuyos o desecharlos, al darles el valor que estimes, al permitir que su mensaje abra una ventana en tu Corazón… que te abandones en brazos de ti mismo ya que en ti reside la Fuente de todo entendimiento. La Fuente de tu propia Sabiduría. Que tú eres no solo el resultado de tu propio proyecto sino que, fundamentalmente, allá en lo más oculto y elevado de ti mismo, eres el origen de él. Valóralo o deséchalo con el mismo amor que a ti llega… Compártelo si lo haces tuyo y enriquécelo con tus reflexiones y comentarios más abiertos y sinceros. Debes de saber que siento hacia ti una profunda gratitud por abrir tu Corazón al mío… Gracias por estar ahí…

“Agni Yoga (La Senda de Fuego)” es un proyecto que nació en su momento y es la Vida la que decide como y cuando tiene que ver la luz. No debemos olvidar jamás… repito ¡jamás¡, que se trata del Yoga de Fuego. Un Fuego que trasciende toda personalidad y que se precipita desde lo más elevado de nosotros mismos. Y que no hay ninguna autoridad ajena a ti. Y que si en algún momento decides otorgarme una “supuesta autoridad” que no poseo… reflexiona antes de continuar dándole cuerpo a esa idea, pliégate en ti mismo, allí donde tu sabiduría aguarda y trata de percibir el eco, la “voz interna” que resuena en ti… Haz caso, en todo momento, al “Genio del Corazón” que desde tu profundidad te habla con la autoridad del dios que es en ti. A Él única y exclusivamente…

No puedo ocultar la necesidad, al iniciar este trabajo, de que seas compasivo conmigo. La Verdad no es privilegio de nadie y, desde luego, tampoco mía. En algunos momentos expresaré lo que sepa. En otros intentaré callar lo que no se y hasta en otros puede que lo que exprese pueda ser considerado como erróneo. Que si lo percibes así… así es para ti.

Y es que, efectivamente, exceptuando en los Planos Internos, no hay autoridades en nada salvo en la aparente autoridad de lo acumulado en la mente a lo largo de muchos estudios y esfuerzos. Pero lo acumulado en la mente es tan solo eso… “un acúmulo” de libros, frases o pensamientos que se cristalizan con el uso y el tiempo.

Y te invito a que, si has de erigir una autoridad en cualquier materia que se exprese en el trabajo de recorrer tu sendero… permítete… ¡ser tú mismo! tu propia autoridad. Bebe del manantial de aguas inagotables de verdad, perfección y belleza que brotan en ti, de tu propia sabiduría y comienza a diluir de tu mente los métodos con los que ella cree darles forma. Que en cuanto en el coro de tu mente se hace silencio es en ese silencio cuando se comienza a percibir el canto armonioso del solista, del mago, del “Genio” que emite sus notas en tu pentagrama del Corazón.

Agni Yoga (La Senda del Fuego)… nos indica, definitivamente, que somos y expresamos la síntesis de nosotros mismos. Y cada Ser Humano es una experiencia real en el Universo. Cada uno de los hombres y mujeres, cada atisbo de conciencia es único, irrepetible y, por tanto, ocupa el centro de los infinitos universos. En cada uno de ellos reside el Propósito de “Aquello” que podemos denominar como queramos. Lo dejo a tu elección que, seguramente, es la más sabia y ajustada a tu propio proyecto de Vida.

Y al reconocerte como centro de todo espacio percibe como esa idea, esa sensación precipita como una especie de reconciliación, de reencuentro contigo mismo.
Así, pues, dispuestos a abrir nuestro Corazón a todo cuanta Luz se irradia desde el Fuego Creador que se expresa en el mundo interno de cada Ser Humano como el aliento cálido de su propia Vida y, por tanto, el de su propio Propósito en Ella.

Tal es el Agni Yoga (El Sendero del Fuego). Y permíteme ser reiterativo en ello, no busques en dicho sendero ningún método, no busques ninguna fórmula salvo la que surja de tu propia “consciencia”. Y fíjate que digo cons-ciencia y no conciencia. La conciencia está sujeta a los vaivenes del momento, las circunstancias o los usos y costumbres aderezadas con los ingredientes de la propia experiencia que pueden surgir desde lo más profundo de ti mismo.

La “conciencia” nos invita a una lucha permanente entre el aparente bien y el aparente mal. Es hija de la dualidad. Y, por tanto, si hay lucha, si hay disparidades, si existe mayor o menor elevada conciencia, en ella no puede anidar la “Serena Expectación”, la compresión serena de la Vida, el principio cristico creciente en todo Ser Humano, de la comprendida y trascendida dualidad… Es decir, el silencio, el vacío, la nada que es TODO…

Pues bien, el objetivo de ese crecimiento del Cristo en nuestro Corazón constituye, en sí mismo, la propia meditación a la que la Vida nos invita, te invita, a permitirnos dejar de “mediar” entre ti y lo más elevado de ti… porque tú, yo mismo, todos, desde siempre hemos estado en lo Elevado. Ese es nuestro verdadero hogar… tan solo que no disponemos de una consciencia abierta y diáfana de ello. Para pisar la densidad hemos debido beber las “Aguas del Olvido” y ese olvido a nublado nuestra visión del Propósito tal como nuestras manos desconocen el por qué el cerebro las ordena hacer este u otro trabajo. Un trabajo que no será conocido por ellas salvo por la habilidad artesana del trabajo bien hecho.

Así es el vehículo del Ser Humano, aquello que, en ocasiones, se le denomina “personalidad” o “ego”. Y tengamos presente que Agni Yoga, no contempla dicho vehículo salvo como experiencia de síntesis de otros procesos evolutivos transcendidos…

Se puede presentar en ti el aviso de una Luz que llama a las puertas de tu entendimiento. Quizá puedas abrirlas con la llave de tu pureza interna y permite que la intuición y el buen uso de la Razón Pura sean el mecanismo, el método que te haga percibir el mensaje que solo tu Corazón es capaz de proyectar. Quizá se reafirme en ti la propia soledad del buscador que, rendido, no tiene más remedio que reconocer que toda búsqueda era vana. Que como decía Jeddu Krishnamurti “Buscador y buscado son una misma cosa”… que todo está dentro de ti, que tú eres el depositario de todo y que todo cuanto puedas estudiar, leer o escuchar de labios ajenos, incluso de estos trabajos… no es sino la momentánea apariencia de una Verdad que estando no está y apareciendo fugazmente, fugazmente se desvanece… Tal es el Agni Yoga…. El Fuego Creador de tu Corazón.

Concluyo pues estas páginas dedicadas a ese “Genio en el Corazón” que albergas… que todos albergamos. Y no sin agradecer sus desvelos y su paciente espera a que, un buen día, nuestra Luz se sumerja en una Luz mayor, es decir Su Luz y recobrando, así, ese ángel que todos lo somos en origen. Que ciertamente es “marca de la casa” en esa expresión Humana que somos de la Humanidad de Dios.

¡Ah! y no podemos, no debemos, olvidar un detalle. Durante milenios hemos buscado afanosamente el acceso al Alma… Comencemos a asumir que… ¡somos esa Alma! ¡Cuánto puede cambiar el mundo se así lo expresamos!
Y siempre con la seguridad de que la presencia, la Voz oculta del “Genio en el Corazón” seguirá guiando todos nuestros trabajos hasta que nuestros pasos se aproximen a Él y nos unamos en un abrazo de reconocida y Angélica amistad eterna.

Os traslado mi sensación de cálida amistad y nos volvemos a ver en otro recodo del sendero…

¡Sed felices!

JUAN A. SÁNCHEZ DE LEÓN

Basado en el libro: «LA SENDA DEL FUEGO»

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