GRATITUD A LOS MÉDICOS DEL CIELO – Malek Chaoufi Canoura

«Me honra ensalzar a los que trabajan como Médicos del Cielo, pues son hermanos álmicos con los cuales compartimos el mismo camino.»
Divulga Amor y Luz

«Me honra ensalzar a los que trabajan como Médicos del Cielo, pues son hermanos álmicos con los cuales compartimos el mismo camino.»

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Según la tradición, durante la infancia del último de los profetas del monoteísmo que la paz sea con él, el arcángel encargado de soplar el día del Juicio Final, descendió de las altas esferas celestiales para abrirle el camino de su tan importante misión. Etéricamente, el arcángel Gabriel le abrió su pecho, le sacó el corazón y de este extrajo una disolución coagulada oscura; luego lavó su corazón en un cuenco de oro con el agua de un pozo sagrado, para después volver a introducirlo en su pecho, esta vez palpitando paz.

Pero… ¿qué era aquella materia oscura? Esa disolución coagulada lo tenemos todos los humanos, y es la puerta de entrada del Ángel Caído para hacer de las suyas… Por bendición divina el profeta se salvó de muchos aprendizajes.

Para el resto de la humanidad como yo, nacemos con dicha materia oscura que forzosamente tiene que ver con lo que venimos a resolver de otras vidas por acuerdo álmico, kármico y de lo que heredamos del sagrado árbol familiar.

Dicho grumo negro va aumentando de tamaño a lo largo de las experiencias de la vida, a través de los aprendizajes no superados, las lecciones no aprendidas, eludidas o ignoradas, en situaciones de shock de diferente índole que pueden ser provocadas por lo material, sexual-creativo, emocional o mental.

No todo es negro como acabo de decir, ni todo es blanco como la historia de la introducción… Afortunadamente tuve y tengo un montón de oportunidades en la vida para sanar y reparar para poder liberarme y así reducir el tamaño de la materia oscura que se haya dentro de mí.

Si no logro cumplir lo que vine a hacer a través de las circunstancias no resueltas, se irán acumulando bloqueos hasta que mi espíritu, alma y cuerpo no aguanten más y produzcan daños colaterales como desequilibrios energéticos y, en última instancia, molestias y hasta enfermedades.

Muchas veces, durante el proceso de reparación, sanación y liberación he podido resolver las adversidades de la vida que me han permitido crecer y evolucionar gracias a mi entorno celestial y a través de los recursos que he ido aprendiendo.

También, a lo largo del camino, he necesitado de ayuda y de acompañamiento de terapeutas especializados, sanadores holísticos o de practicantes de herramientas espirituales, que son verdaderos maestros que aparecen como milagros que describiría como un regalo divino.

Ellos son faros que han favorecido en redireccionarme mientras estaba perdido dando vueltas en círculos viciosos, estancado divagando en la rutina de la mente o simplemente vagando sin destino determinado en el camino de la vida.

Obviamente no todos aquellos faros son guías, pues muchos se aprovechan y te vislumbran con falta de luz y te apagan. Otros, deslumbran por un pretendido exceso de luz y te dejan ciego. Estos falsos guías son los que muestran un exceso de confianza, seguridad y autoestima, permitiéndose juzgarte disimuladamente y jugar con tu estado de baja vibración, sentenciándote.

Sin embargo, hay otros guías, guías que son humildes y que no van presumiendo de lo extraordinarios que son, siguen el famoso dicho: «Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces». Hablo de los que son grandes y que muestran la grandeza en su humanidad, pues reconocen que ellos también tienen defectos y virtudes y se ven perfectos tal y como son. Hablo de los que reconocen que tienen vulnerabilidades y muestran a través de sus vulnerabilidades su grandeza. Hablo de los que no se fardan de su conocimiento pues están conectados con su sabiduría y, por lo tanto, actúan con maestría. Hablo de aquellos que, si ven que su frecuencia es baja, rechazan ayudar pues ellos mismos obran para mejorarse. Hablo de los que son éticos y no abusan del otro por los oros, bastos, copas o espadas. Hablo de los que reconocen que también tienen sombras, admiten que pueden equivocarse porque pueden tener interferencias, pero que siempre que pueden obran desde la Luz. Hablo de aquellos que son humanos y van disfrazados de ángeles que han sabido sacar a la luz una pizca de la majestuosidad del espíritu celeste en su labor, como Cupido que van construyendo antes que ir destruyendo, como Miguel que te muestran que tú también tienes la espada para defender con justicia lo que es tuyo y así reducir la influencia que tu propio diablo puede tener sobre ti. Como Rafael que te ayudan en tu proceso para sanarte y encontrar tu templanza. Como Uriel que llegan a salvarte de la perdición y reubicarte en el sendero acorde a tu propósito. Como Gabriel para abrirte el corazón y retirar parte de la materia oscura que está relacionada con el dolor del presente…

Este texto es para homenajear a todos aquellos cuya misión es ayudar a los demás y que con amor incondicional hacen su oficio iluminándose y entrando en trace siendo mensajeros con alas invisibles entre en el firmamento y la Tierra para que sigamos nuestro propósito, recordándonos nuestra fortaleza, amor y luz, ayudándonos a abrazar a nuestro niño interior y reconectándonos con nuestro Yo Superior.

Dicen que los médicos son los peores enfermos; en mi caso, sin ser prudente y estando “enfermo” no se me caen los anillos a la hora de agradecer y me honra honorar a los que trabajan como Médicos del Cielo, pues son hermanos álmicos, guerreros de paz, con los cuales compartimos el mismo camino.

Gracias Gracias Gracias

De consultante a consultores,

De alumno a maestros,

De corazón a corazón,

Con amor, 

Malek

 
 
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