LA SENDA DE LAS ESTRELLAS – Ep. 8: «La danza del equilibrio»

«Conversar con la diosa Libra, sentir cómo desliza su equilibrio en el silencio y que se desvanezca el ruido de las redes sociales.»
Divulga Amor y Luz

«Conversar con la diosa Libra, sentir cómo desliza su equilibrio en el silencio y que se desvanezca el ruido de las redes sociales.»

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LIBRA

Desde hace muchos miles de años, nuestro planeta se debate entre la paz y la guerra, entre el poder y la esclavitud, entre la riqueza o la carencia de todo.

Siempre un compromiso permanente entre dos opuestos, un conflicto que unas veces nos amarga la vida y otras pretendidamente la endulza.

Pero ya, ya es la hora de conducirnos a la armonía, a que renazca  un revelado sentimiento de paz.

¡Que la paz sea el aire con el que respirar en un  “nuevo mundo”!…

¡Y que ese mundo se abra a un  nuevo horizonte de  Luz…

¡No más patrias y banderas!

Una sola patria, ¡la Tierra!

Una sola  bandera, ¡la Humanidad!…

¡Cumplamos el encargo recibido!

¡Luz… Luz… más Luz!…

¡¡Que para eso somos trabajadores de la Luz!!

Amiga, amigo mío:

Hoy quiero tomar asiento contigo en el “sofá de las confidencias”… Necesito sentir la compañía del “trabajador de la Luz” que tú eres y sentir todo cuanto de lo “invisible” nos une y reafirmar a tu lado  el propósito de trabajar en la gran empresa de Luz que nos aguarda…

Porque a  veces se necesita hablar… hablar con quien extrae Luz de las pequeñas cosas de su vida… Y tal mago eres tú…

Sintamos  el fresco de una noche en la playa y contemplemos las estrellas de Libra… escuchemos la música de las olas que cantan su paz en el silencio…   

Sentir la gravedad cero y experimentar… siquiera una pizquita…  la  “Paz Profunda” que… con toda seguridad… a todos nos viene instalada de fábrica…

Y conversar con la diosa Libra… sentir cómo desliza su equilibrio en el silencio de este arenal y que se desvanezca… aunque sea por unos minutos… el ruido de las “redes sociales”… de tantos y tantos influencers de lo siniestro que se prodigan por las pantallas de una televisión entristecida por las guerras…

¡Pero no!… ¡unamos en el tablero de la Vida el desaliento a la esperanza!…

¡Celebremos una fiesta!… ¿Por qué no instalar un circo en la playa?…

Y escucha…  escucha  como  a bombo y platillo… se anuncia ¡el mayor espectáculo del mundo!…

¡Señoras y señores!…

¡¡Para todos Vds. el “Gran Circo  de las Estrellas”!!…

Bajo la carpa estrellada

esta noche la actuación de Libra “la misteriosa”…

Contemplen su mágica danza…

¡Sientan el equilibrio en ella!

¡No se la pierdan!…

¡Dejemos a un lado el ruido de las armas pero no olvidemos la tragedia que producen!…

Dime… ¿acaso no necesitas contemplar  un mar en el que comienzan a desvanecerse los últimos rayos del Sol y asoman las primeras luces de la Luna?…

Y que las olas… al aproximarse a la orilla… nos hablen acerca de sus cosas…  nos inviten a sentir su paz… a abrir nuestro Corazón a las noticias que ahora sí… procedentes de “Fuentes muy bien informadas del Interior”… parecen como querer ser voceadas a los cuatro vientos del silencio…

Hoy “la Dirección”… ya sabes a Quien me refiero… ha montado la carpa bajo el manto de una  noche magnifica… una de esas noches en las que el viento  acaricia la cara… que nuestras manos perciben el tacto fresco y húmedo de la arena y nada impide que abramos nuestros  sentidos a  “Su  Presencia”…

Y así la magia de la noche… entre ola y ola… que vuele libre nuestra imaginación… y que la cajita de nuestras “buenas cosas” conserve… como entre algodones… la sutileza de ese momento…

Te confieso que me resulta intenso y bendito el equilibrio de la nada entre el momento ya pasado y el que se anuncia…

Del momento justo en el que la ola de tu vida concluye su trabajo en la playa y justo antes de que de nuevo se retire…

Quizá un momento de eternidad… de un “no-tiempo” contemplado por los ojos de un dios… Amigo, amiga mía… quizá esta noche la “Dirección”  nos invita a descubrir a ese dios en nosotros mismos…

Momento de equilibrio íntimo… personal… en el que todo el pasado y todo futuro carece de sentido…

Como si la matrix envolvente se deshiciera hecha añicos su irrealidad…

¡Que ausencia de todo y plenitud de nada!…

¡Que sutilidad equilibrada en el fiel de la Vida!

¡Que esplendida noche!…

¡Pero vaya!… ¿Quién  atrae mi atención bajo la carpa de las estrellas?… ¿Tú que crees?… ¿No parece la diosa del “equilibrio”?…

Y su ritmo… ¿no es el ritmo de la armonía?…  ¿Meditando en sí misma… atenta… regalando la energía que busca fluir de ella y recogiendo la que a ella llega?…

¡Que elegante balanceo de la mano derecha y como contrabalancea la mano izquierda!… Un balanceo que anula uno al otro y ambos… al tiempo…  una expresión de la quietud en eterno movimiento…

Cómo queriendo mostrar que donde no hay violencia… no es preciso impartir sosiego…

Como ajena a los “pares de opuestos”…

¡Que misterio!…

¿No sugiere la danza de un  “Algo” indefinible?… ¿Un “Algo” que siempre invita a no contemplar con ojos humanos las cosas de los hombres… sino a sopesar y equilibrar las cosas de la vida con la balanza de la comprensión y la compasión?…

Y deseo… seguro que tú también… ¿no deseamos… acaso… percibir la paz del equilibrio?…

Escuchar y percibir como resuena la profunda tonadilla mágica de una flauta… la melodía silenciosa que aquieta la fuerza de toda  acción excesiva… melodía que apacigua los sentimientos más exaltados… y que serena el desbordado torrente creador del  pensamiento…

Y que gozo cuando en el momento más  íntimo… dime amigo mío… cuando nada parece interponerse entre ti y el silencio… ¿acaso  no te sientes actor, equilibrista y hasta el  notario que da fe de la danza de tu Alma ante La Gran Luz?…

¡Siéntete en esa danza!… cierra los ojos y siente que la Vida gira en torno a ti… tal como en la intensidad de una danza sufí… y siente  que ocupas… sí exactamente… ¡el centro mismo del Universo!…

Hoy quiero… a tu lado… sentirme ajeno a toda medida,  peso y  distancia… Destrozar  la “teoría de la relatividad” formulada aquí o en la más alejada de las galaxias…

¿No deseas… ya no ser ni grande ni pequeño… simplemente ser tú  mismo?…

¡Que hermosa la danza que te permite sentir tu ligereza!…

¡Que placidez cuando… en tu soledad… te sientes acompañado por lo mejor en ti!…

Y en Su compañía… equilibrar   los momentos de goce y de sufrimiento…

Comprender por qué en algunos momentos te ves necesitado de combatir ahora y de  arrojar las armas después…

Momentos que fortalecen el Corazón… que permiten percibir el equilibrio entre la fortaleza y la liviandad… percibir el fiel de la balanza en todo… que a toda acción le sucede una reacción… y que la melodía del equilibrio  es un canto  escrito sin notas musicales…

¡Ahhh, hermosa noche… amigo, amiga mía!… Hermosos recuerdos dignos de guardarlos en la “cajita de las buenas cosas”…

Bueno… ya es tarde… es hora de regresar a casa… pero no puedo evitar el preguntarme…

¿Cuántas veces he bebido vino dulce… pero… cuántas  veces  ha sabido a vinagre en mi conciencia?…

¿Cuántas veces he apurado la copa de la amargura  cuando creía ganar el cielo con ella?

¿No ha habido… acaso… momentos de reflexión en los que comprender que el cielo es, precisamente, ausencia de toda dulzura y de toda amargura?…

Porque no necesitando de ninguna de las dos… sentirme, así, perfectamente atendido… sentirme en la “paz profunda” del equilibrio…

Momentos en los que el cuenco de mi vida es el cuenco del Universo en mi…

Que mi Corazón es la puerta por la que surge el equilibrio del silencio y del vacío…

Y si… es cierto… danzo sobre la playa de la vida… danzo rodeado de mis hermanas y hermanos… que todos somos uno… todos “uno” en el equilibrio del Universo… aunque los sentidos no lo perciban así…

Y que liviana mezcolanza en esa espiral del Universo…

¿Qué misterio se oculta tras de que todo hombre es  un dios y al tiempo un villano… y ni una cosa ni la otra?…

Sea como sea… amigos míos… hemos compartido una gran noche bajo las estrellas de Libra… Quiero cerrar mis ojos y dormir… como también quisiera cerrar mis ojos y abrirlos a  un nuevo día en el que la tragedia y el llanto hayan dado paso a la armonía del equilibrio de la siempre tan presente dualidad en esta dimensión de la densidad…

Confiar en la esperanza de que todo hombre y mujer alberga lo bueno en si mismo…

En un nuevo día en el que todos tomemos conciencia de  cuanto es un sueño o realidad…

Entre la mentira y aquello que se presenta como verdad…

Entre lo necesitado y el exceso para cubrir esa necesidad…

Entre el lastre del pasado y la inquietud del futuro…

Entre la injusticia y la justicia…

Entre la triste sal de las lágrimas que son lloradas en nuestro planeta… y el goloso dulce de una victoria que la ignorancia celebra…

¡Que escuela de dioses en la que tú y yo estamos inscritos y que gran directora la dirige!…

Y al llegar a casa… antes de dormir… en su honor… en honor a la diosa Libra… enciendo un carboncillo de incienso para que su fragancia llegue hasta las estrellas de su reino…

Pero no… amigos míos… no me olvido… también lo enciendo en vuestro nombre…

Fraternalmente,

Juan

JUAN A. SÁNCHEZ DE LEÓN

www.lasendadefuego.com/

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