«La densidad se agita cuando siente que su final se acerca.»
Los últimos estertores de la densidad revelan el momento crítico que atraviesa la humanidad, donde la conciencia se expande mientras las fuerzas más densas se empeñan en mantener su influencia.
LOS ÚLTIMOS ESTERTORES DE LA DENSIDAD
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Queridos hermanos y hermanas, amadas almas conscientes:
Es un honor abrir este canal de conexión. Nos presentamos de forma conjunta para subrayar la importancia de este mensaje y del momento que la humanidad está atravesando.
La espiral de ascensión es un camino cuyo pulso alterna avances y pausas. Hay fases en las que el flujo es continuo y armónico, y otras en las que parece detenerse o incluso retroceder; pero sabed que eso no es más que un recogimiento. En este punto no hay retroceso real. Sin embargo, sí existe un flujo energético que impulsa el avance y otro que se le opone.
En estos momentos, la humanidad está siendo, podríamos decir, “tentada” a permanecer en la densidad. Todos los acontecimientos que os generan temor forman parte de ese intento. Los conflictos bélicos, las supuestas revelaciones, las amenazas… todo responde a la resistencia de la densidad al percibir que se acerca su fin.
Las fuerzas adversas tratan de añadir una capa más de densidad, mostrando aquello que hasta ahora no había sido expuesto de forma abierta: lo más denso de la humanidad. Pensad en esto: la luz busca iluminar las zonas oscuras, y del mismo modo la oscuridad empuja para ensombrecer la luz. Esta es la tensión eterna, la que existe desde los inicios de la separación.
Pero ahora, cuando en la Tierra se ha superado el punto de no retorno, la densidad se agita, intentando mantenerse por última vez, procurando abarcar al mayor número posible de seres en su vibración. Por eso intenta expandir la capa más pesada y densa, buscando impregnar la conciencia colectiva, sacando a la superficie todo aquello que antes permanecía oculto en los niveles más densos de la humanidad y poniéndolo al alcance de todos.
Queridos hermanos, ¿cuál creéis que es la finalidad de todo ello? Inundar con esa densidad a quienes estaban en otra frecuencia. Se libera esa información y la propia curiosidad humana la difunde. Al mostrarse, se instala; se vuelve real para quien no lo era y, poco a poco, se normaliza.
Por eso, en esta etapa de la ascensión, es cuando más deberíais volver hacia vuestro interior, cuando más cuidado deberíais tener, porque la densidad puede entrar sin ser invitada.
Entonces… ¿cómo contrarrestar lo que está ocurriendo?
En primer lugar, comprendiéndolo. Siendo conscientes. En estos momentos estáis siendo impactados por distintas formas de densidad: situaciones que os confunden —y con el avance tecnológico cada vez es más difícil discernir qué es real—; situaciones que generan miedo, como conflictos bélicos y amenazas de expansión; y otras que os estremecen al mostrar aquello que permanecía oculto, tratando de llevar esa capa más densa a la vista de todos y, con ello, afectar vuestras reacciones para alimentarse.
Todo esto es la manifestación de esas fuerzas que se oponen al cambio de conciencia. Presionarán hasta el último momento, hasta la completa salida de la tercera dimensión, y lo harán con creciente intensidad.
Imaginad un gran barco que se hunde. A medida que desciende, quienes están en él intentan subir a la superficie, pero la fuerza del hundimiento tira hacia abajo. Sin embargo, si sostienen su intención, su conciencia y su esfuerzo, finalmente emergen. Ese empuje hacia el fondo son las manifestaciones de la densidad: la información que se libera, los conflictos amplificados, la tecnología usada de forma que confunde.
¿Cómo os afecta? Generando duda, conflicto interno, desconfianza en lo que percibís… Hasta ahora, vuestros ojos eran vuestra referencia: “ver para creer”. Pero eso ya no basta. Y así, las fuerzas adversas alimentan la confusión, el miedo, la vulnerabilidad y la incertidumbre.
Sin embargo, aquí es donde la densidad falla, porque su intento acaba abriendo una puerta. Este nuevo escenario os impulsa a desarrollar un discernimiento más profundo, no el racional, sino el intuitivo, el que nace del sentir. Lo que veis puede ser o no ser; por eso deberíais ampliar vuestra conexión con el corazón, con vuestra percepción interna. Lo que sentís ante lo que recibís será más valioso que lo que vuestros ojos os muestran.
Respecto a esa exposición de lo oculto, recordad que se os invita a verlo para que, sin daros cuenta, lo difundáis y lo normalicéis a través de vuestras reacciones. Al combatirlo, comentarlo o sostenerlo en vuestros pensamientos, lo alimentáis y os alineáis con esa frecuencia. Por eso es esencial observar cómo reaccionáis y qué hacéis con lo que recibís.
Los conflictos bélicos, por su parte, os mantienen en alerta constante. ¿Podéis apreciarlo? ¿Podéis reconocer cómo la densidad intenta reteneros en ese nivel de conciencia? Ahora que lo veis, comprended la importancia de cuidar aquello que incorporáis. Para ello, es necesario dejar de consumir todo aquello que afecte vuestra frecuencia, porque esa es la puerta de entrada.
A las almas más conscientes, a las más sensibles, os recordamos la importancia de mantener vuestra antorcha encendida, más que nunca. Sostener la mayor neutralidad posible y permanecer lo más desconectados de la densidad que sintáis.
Esto se logra dedicando momentos del día a conectar con frecuencias elevadas: meditar, escuchar música que eleve, crear, expresar. Cantar, bailar, pintar, modelar… no importa si sabéis hacerlo o no, lo importante es que lo hagáis. Habitar el momento sin buscar resultado. Compartir con quienes os nutren, conectar con la naturaleza, tumbaros sobre la hierba, contemplar el cielo, apoyaros en un árbol, cuidar vuestras plantas… todo aquello que os oxigene. Eso no es evasión. Es no permitir que la densidad entre.
Aprended a cuidar vuestra energía, las frecuencias que habitáis y el tiempo que permanecéis en ellas. Reafirmad vuestra soberanía energética y mantened vuestra conexión Cielo-Tierra. Cada vez que os conectáis con vuestro Ser Superior, con vuestros guías, con vuestra conciencia más elevada, cada vez que un corazón se encienda en coherencia y armonía, estaréis anclando Luz en la Tierra. Este trabajo es individual, pero, al sostener vuestra luz, os unís sincrónicamente a otros que vibran igual, creando una red que contrarresta esas fuerzas.
Ahora os proponemos crear un instante de conexión. Respirad profundamente, llevando la mano al corazón. Respirad de nuevo, lento y profundo. Sentid este momento. Continuad respirando con suavidad, dejando que una sonrisa nazca en vuestro rostro… aunque al principio parezca forzada. Permitid que crezca.
Respirad… inhalando y exhalando conscientemente.
Sentid un ligero cosquilleo en vuestra coronilla, como un canal de luz que se abre hacia el cielo. Esa es vuestra antena. Desde ahí, elevad vuestra conciencia y abrid el corazón a vuestros guías y maestros. Sostened esa frecuencia unos instantes.
Sentid la luz, el amor, la armonía… y regresad al aquí y ahora, repitiendo en voz alta:
«Yo Soy luz en la Tierra, Yo Soy un fragmento de la Unidad-Dios. Yo Soy soberano de mi energía, la cuido y la resguardo, habitando la frecuencia del Amor. Mi propia Luz me sostiene. Mi propia Luz es mi escudo y mi poder.»
Repetid esta conexión tantas veces como lo sintáis. Cuanto más permanezcáis en las altas frecuencias, más natural será alejarse más y más de la otra realidad. Así es como las aguas se separan.
Desde nuestra realidad os acompañamos y os sostenemos en un abrazo de hermandad y amor incondicional, acompañándoos en el camino de la Ascensión.
Conciencia Lirana — Energía blanca y plateada
Canalizado por Patricia Casidis
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