«El poder de acabar con las guerras empieza dentro de vuestra propia mente, vuestro corazón y vuestro cuerpo.»


Acabar con tu guerra interior es un mensaje de Los Ángeles para que reconozcamos que la paz mundial empieza en las pequeñas decisiones de amor y aceptación que tomamos a diario.

«Acabar con tu guerra interior»

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Amados amigos:

¡Os queremos muchísimo!

Respirad hondo y, por un momento, dejad que la Paz os envuelva. Inspirad como si estuvierais inhalando el aire más puro de vuestro planeta. Pensad en todos esos árboles hermosos que comparten su oxígeno, que es dador de vida, y aceptad ese regalo inspirando profundamente.

En este mismo instante estáis siendo amados por un planeta que os sostiene a través del aire que respiráis. Estáis siendo amados por una estrella que brilla sobre vosotros de manera incondicional. Os sostienen las aguas que circulan entre la Tierra y el Cielo, os alimentan los frutos del planeta y su atmósfera os protege. Os llenáis de energía cuando conectáis con ella, cuando os arraigáis y liberáis el exceso de energías y os revitalizáis gracias a procesos celulares sostenidos por la luz de vuestro sol.

Acunados entre la Tierra y vuestro sol, se os da todo cuanto necesitáis para vivir y prosperar en vuestro viaje terrenal. Sois muy amados.

Sois conocidos, amados, sostenidos y cuidados por seres tan majestuosos como un planeta y su estrella. Estáis en la Tierra y formáis parte de la Tierra. Recibís la luz del Sol y, al mismo tiempo, la lleváis en el corazón. Sois uno con la creación, amados; pequeños en la forma, pero poderosos en vuestra energía amorosa. ¡Sois profundamente amados!

Vuestra Madre Tierra os siente a todos y cada uno de vosotros con la misma certeza con la que podéis sentir cada parte de vuestro propio cuerpo. Siente a quienes permitís que el amor fluya como una hermoso flujo y también siente a quienes están atrapados en el odio como zonas de insensibilidad, tensión o dolor.

El caos, las guerras y los horrores son insignificantes comparados con su inmensidad y con la inmensidad de la humanidad; y, sin embargo, ella los siente y se duele por sus hijos, que todavía no han descubierto la alegría de su paz. Tanto si alguien está en guerra con una nación como si está en guerra consigo mismo, ella desea que encuentre la paz. Tanto si alguien lanza bombas sobre otros seres humanos como si se lanza sobre sí mismo las bombas de la crítica, ella siente el ataque y lamenta la separación y el dolor infligidos. Os ama a todos por igual, de una forma en la que solo puede amar una madre que da la vida.

Ella sabe, amados, que una guerra no es un acontecimiento aislado llevado a cabo por unos pocos, sino una vibración que va creciendo a medida que poblaciones enteras atacan las creencias, ideologías, credos, culturas, géneros, inclinaciones políticas y tantas otras diferencias superficiales de los demás, hasta que la vibración de la guerra se vuelve tan grande que termina manifestándose a escala global.

Y, sin embargo, ella conoce vuestra inocencia. Ayuda a liberar la tensión mediante tormentas y cambios terrestres. No pretende dañar, sino liberar las presiones que sus hijos han acumulado dentro de sí mismos.

Amados, podéis honrar a vuestra Madre Tierra absteniéndoos de participar en las muchas guerras que estallan y arden en vuestra propia vida. Podéis dejar de atacaros a vosotros mismos o de menospreciar a los demás. Podéis negaros a dar importancia a discusiones sin sentido no participando en ellas. Podéis poner fin a la guerra con ese cajón lleno de trastos ordenándolo de una vez, o a la guerra con el tráfico de todas las mañana camino del trabajo. Podéis poner fin a la guerra con vuestras arrugas o con esos kilos de más. Podéis poner fin a la guerra con los partidos políticos opuestos o con aquella persona de vuestra entorno que fue tan cruel con vosotros.

No os estamos sugiriendo que renunciéis a desear más bondad y más amor. ¡Tampoco os estamos diciendo que invitéis a vuestro enemigo a tomar el té! Simplemente os sugerimos que dejéis de luchar contra la vida y empecéis a centraros en lo que queréis y en lo que os gusta.

Nosotros oramos para que os permitáis la paz de una presencia poderosa en una vida orientada hacia adelante, en vez de encadenaros a todo aquello que os disgusta. Si deseáis que la paz reine en la Tierra, amados, empezad por manifestar la paz dentro de vuestra propia mente y de vuestro corazón, paz dentro de vuestra vida y, después, paz dentro de vuestra propia esfera de influencia.

Si un número suficiente de vosotros eligiera poner fin a las incontables guerras diminutas que mantenéis a lo largo del día, las guerras mayores se quedarían sin energía mucho antes.

Cada vez que elegís el amor en vez del odio, felicitaos, porque acabáis de contribuir a la paz mundial. Cada vez que os amáis lo suficiente como para sentir lo que sentís y acompañaros con amor mientras lo atravesáis, habéis elegido liberar las presiones sobre la Tierra. Cada vez que os abstenéis de criticaros y juzgaros a vosotros mismos o de criticar y juzgar a otra persona, habéis dejado de lanzar una bomba más.

Amados, el poder de acabar con las guerras empieza dentro de vuestra propia mente, vuestro corazón y vuestro cuerpo. Aunque no podáis crear de inmediato la paz mundial, sí podéis poner fin a las pequeñas guerras de vuestra vida diaria.

Y al hacerlo, pasito a pasito… ¡Ya sabéis!

¡Que Dios os bendiga!

Os amamos un montón.

— Los Ángeles

 

Canalizado por Ann Albers

Música: Ángel de la Guarda, de Mi Voz Es Tu Voz Music


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