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EL VIAJE DE ALACRITAS O EL VIAJE DE LA ALEGRÍA

«Somos creadores, y allí donde ponemos nuestra atención, allí estamos nosotros en conciencia. La influencia que ello tenga en ti y en todo lo que te rodea, dependerá de tu grado de consciencia

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“Un viaje de mil kilómetros empieza con el primer paso”
Lao-Tsé

En latín, “Alacritas”, significa mucho más de lo que encierra nuestra “Alegría”. Para nosotros, la alegría “es un sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores”. La alacritas latina contiene, además, la presteza de ánimo y el entusiasmo para realizar alguna actividad.

Estamos viviendo tiempos de cambios, cambios que nos van a conducir al mundo que desde hace tanto hemos “soñado”. Pero esos cambios no se plasmarán desde la preocupación, el pesimismo y el miedo.

Somos creadores, y allí donde ponemos nuestra atención, allí estamos nosotros en conciencia. La influencia que ello tenga en ti y en todo lo que te rodea, dependerá de tu grado de consciencia.

Si quieres viajar a la Nueva Era, no te cortes: ¡Pónte en marcha alegremente!

 

LOS PREPARATIVOS
Una de las cosas que tendrás que preparar es el equipaje.

¿Qué querrás llevarte?

Una pista: Este es un viaje de vuelta al Hogar; en casa tienes de todo.

Alegremente, ve deshaciéndote de aquello que suponga un peso para ti. Da igual lo que sea, aunque le tengas mucho apego, o incluso, mucho cariño. Ten en cuenta que cuanto más vacía esté la maleta, más cosas nuevas cabrán en ella. Haz inventario: descarta la dualidad, lo material, lo viejo, las ataduras, las adicciones, los apegos, las penurias, las creencias, la culpa, el victimismo, el qué dirán, los juicios y las críticas, los chismorreos… ¡y sobre todo, el miedo!

A medida que te desligues de ello, irás viendo cada vez más claro lo que tienes que meter en la maleta y, a cada paso, verás que todo se resume en una sola cosa.

¡Libérate! ¡Empieza ya, lleva su tiempo!

¡Nadie hará tu maleta por ti!

Parece difícil y penoso, pero tú eres divino; ¡tú puedes hacerlo todo!

 

LOS COMPAÑEROS DE VIAJE

 ¡No quieras ser tú quien llene el tren!

No machaques a la gente para que se apunten a este viaje. Muchos de tus seres queridos y amigos no están por la labor de viajar a ninguna parte. La mayoría tienen recelo a cambiar de aires. No te preocupes, en lo sucesivo habrá otros trenes hacia el mismo destino, aunque con otros horarios. Quizá partan desde otras estaciones, pero sin duda, subirán al suyo cuando llegue el momento y ellos así lo quieran.

Es posible que tu alegría por emprender este viaje, los lleve a preguntarse cosas, e incluso a preguntártelas a ti directamente. Si quieren saber qué viaje es ése, cuándo será, cuál es el itinerario, dónde se contrata, qué requisitos son necesarios, etc., dáles el folleto del programa y aclárales las dudas. Que sean ellos los que decidan si quieren o no reservar una plaza. No olvides que éste también es un viaje hacia la Libertad y el Respeto.

A tus compañeros de viaje los reconocerás enseguida: se mostrarán ligeros de equipaje y llenos de optimismo, de confianza, de vitalidad y de alegría.

 

EL BILLETE

 Este viaje es individual, y el billete es personal e intransferible.

No puede comprarse ni venderse, ni siquiera se intercambia. Sólo puede conseguirse a base de méritos.

Compréndete a ti mismo para comprender a los demás, perdónate a ti mismo para perdonar a los demás, dáte gracias a ti mismo para dar gracias a los demás, ámate a ti mismo para amar a los demás.

De esta manera, podrás formar parte esencial de todo lo que te rodea.

La Esencia te regalará muchos méritos.

¡Ah, y la ALEGRÍA también!

 

LA ESTACIÓN

 ¡La estación es la Tierra misma!

Es una estación de partida y de llegada al mismo tiempo.

Verás que hay dos vías: una oxidada, por la que partirá un tren renqueante que repetirá el mismo recorrido que has conocido hasta ahora, y otra reluciente, por la que partirá el flamante tren que te llevará allí adonde deseas ir.

No dudes ni un instante en subirte al nuevo, por más innovador, original y super tecnológico que te parezca; lo más seguro es que sea el viejo el que, como siempre, vuelva a descarrilar. Nunca es mejor “lo malo conocido”.

¡Confía!

Luego, cuando te asomes a la ventanilla, lo más probable es que veas que nadie ha venido a despedirte. No te desanimes, es buena señal. A los humildes de corazón suelen pasarles esas cosas. Aun así, despídete tú alegremente de todos ellos, ¡haz de tu despedida tu propia fiesta! En el mismo momento que te despidas de todos y de todo, otros te darán la bienvenida.

¡Nunca estarás solo!

¿Cómo? ¿Que has olvidado la maleta?  ¡No importa, lo que necesitas lo llevas dentro!

 

EL TRAYECTO

La Alegría es la Esencia misma de la Vida.

 

LA LLEGADA

Imagen 1

 

Fuente: Alacritas

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