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HABLEMOS DEL AMOR – Saint Germain

“Sin amor no hay nada, sólo un vacío callado y doloroso que destruye las fibras más sensibles de la Creación. Nacimos para amar, para amar todo aquello que ante nuestros ojos se muestra; venimos aquí a expandir el amor y, sin embargo, lo hemos olvidado.”

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Ya que en el silencio y en la calma de los sentidos nos encontramos, ¡hablemos del Amor!

¿Qué es el amor? Tantas veces corrompido y mal entendido, siendo el amor el más puro y noble de los sentimientos es el más transgredido.

¿Qué es el amor, entonces? Es una fusión del todo y de la nada es la emancipación más íntegra y profunda que brota del corazón.

Sin amor no hay nada, sólo un vacío callado y doloroso que destruye las fibras más sensibles de la Creación. Nacimos para amar, para amar todo aquello que ante nuestros ojos se muestra; venimos aquí a expandir el amor y sin embargo, lo hemos olvidado.

El amor no es egoísta y, sin embargo, se va por la vida satisfaciendo egos, olvidándonos de la hermandad, olvidando que siempre hemos sido Uno, que venimos del mismo sitio buscando un objetivo común para unirnos con el Todo. 

¿Y dónde hemos quedado? ¿En qué punto y momento de esta historia nos encontramos? ¡Cuánta cobardía! Nos hemos amedrentado y hoy por hoy sólo buscamos el bienestar personal si es que se le puede llamar bienestar. ¿Dónde ha quedado el amor por el prójimo, el cual se marcó como un propósito inalienable de este tránsito por la vida?

¿Por qué cuesta mirar con compasión, con dulzura, con respeto a nuestros semejantes, entendiendo como semejantes a todos y cada uno de los seres que comparten nuestro tiempo y nuestro espacio en esta Tierra?

Absolutamente todos somos iguales a pesar de la marcada diferencia de clases, absurdas clases que el humano ha impuesto. Cierto es que a algunos les toca vivir unas experiencias diferentes, mas no por ello se es distinto. Nada te hace mejor ni peor persona más que la manifestación del amor y el respeto a ese amor, esa es la única condición capaz de elevar a un ser más que otro. 

No hagas distinciones de ninguna clase, ni por color, ni por sexo, ni por raza; al final todo son envolturas para transitar este espacio, al final sólo queda la luz que cada uno lleva en su interior y sí, esa sí brilla con más o menos intensidad de acuerdo a tu trabajo personal durante toda esta travesía milenaria.

Ámate a ti mismo también, respétate porque formas parte de un Todo que merece ser cuidado y protegido con la grandeza de ese Dios al que todos pertenecemos. Infinito es el horizonte, infinito es el mar y el espacio y no distingue seres, ni razas, a todos acogen por igual, así con esa misma vehemencia, con esa verdad irrefutable, acoge sin tapujos, sin discriminación, sin prejuicio a todo ser y comparte el amor que llevas dentro. 

Y qué más da si ese ser se ha equivocado, si está perdido, si la insatisfacción de su ser lo ha llevado a errar el camino; que eso no te detenga para enviar un rayo de amor a todo ser que se haya perdido. Si tú te consideras que estás un poco por delante de otros, entonces con más razón te corresponde amar y perdonar errores y circunstancias que con toda seguridad son un reflejo de aquello que tienes pendiente por trabajar o muros que derribar.

Así pues, no menosprecies a nadie ni a nada porque todo llega ti por un motivo y ese motivo es para enfrentarte a un trabajo personal, así que agradece todo lo que llega, agradece a todo aquel con quien te cruzas porque puede ser el maestro que te permitirá superar la lección. Por más duro y difícil que esto pueda parecer así es como funcionan las leyes, así funciona la Ley del Amor.

Abre la mente, abre el corazón y deja entrar estas ideas, déjalas anidar nuevamente en ti, déjalas crecer y no permitas que se vuelvan a extinguir. Lucha por ser mejor, lucha por encontrar el verdadero amor que hay en ti y que es sólo un átomo del amor colectivo, del Amor Universal, del Amor de Dios, de la fuente, de nuestro Lugar de Origen.

Allá a donde vamos, allá se llega siguiendo las huellas que el amor nos dejó plasmadas para encontrar el camino de regreso a Casa. 

Con todo mi amor te envuelvo con mi radiación, quedándome con la seguridad de que aflorará en ti el amor que hoy se encuentra dormido.

Yo Soy Saint-Germain

 

Fuente: Geny Castell, redactora de la gran familia de la hermandadblanca.org

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